Inundados de aguas albañales y abandono estatal vecinos en La Fe, Isla de la Juventud

Residentes en el reparto Comandante Pinares, en La Fe, sufren desde hace un año inundaciones y desbordes de alcantarillado sin que las autoridades den respuesta. A pesar de múltiples gestiones, Recursos Hidráulicos alega falta de recursos, aunque sí actúa en otros casos. La comunidad exige soluciones antes de que vuelvan las lluvias.



Vecinos en La Fe llevan un año entre aguas albañales e indiferencia institucional; nadie se hace cargo del desastre (imagen de referencia) © Victoria
Vecinos en La Fe llevan un año entre aguas albañales e indiferencia institucional; nadie se hace cargo del desastre (imagen de referencia) Foto © Victoria

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Desde hace más de un año, vecinos del reparto Comandante Pinares en el poblado de La Fe, en la Isla de la Juventud, denuncian sin éxito las inundaciones por aguas albañales y pluviales en áreas próximas a sus viviendas, mientras las autoridades competentes ignoran el problema, repiten excusas y permiten que el barrio siga hundido en el abandono.

Cada vez que llueve resultan afectados cuatro edificios multifamiliares, una pescadería, un bodegón, la panadería del barrio y el consultorio del médico de la familia No.12, refiere una carta publicada en la sección Buzón del lector, del periódico oficial Victoria.

Según relata Wílmer Florián Local, vecino del edificio 25, ubicado en calle 32 entre 9 y 11, del reparto Comandante Pinares, en La Fe, desde junio de 2024 arrastran un problema que ya supera los límites de la paciencia: las constantes inundaciones de aguas pluviales mezcladas con albañales, debido a la tupición de tragantes y registros.

La situación fue expuesta durante la última rendición de cuentas de los delegados, y se ha informado reiteradamente a entidades responsables como la Empresa Integral de Recursos Hidráulicos de Isla de la Juventud, su dirección en La Fe, el Departamento de Atención a la Población del PCC y directamente al director de la empresa hidráulica por intermedio de una vecina.

La respuesta ha sido tan escasa como frustrante: no hay personal, no hay cinta, no hay recursos… y la solución, según indican, depende de la pipa de desobstrucción —conocida como “el Monstruo”—, que tampoco puede acudir por falta de petróleo.

Pero los vecinos no se tragan ese argumento: “esa misma pipa que no tiene petróleo ha venido varias veces a La Fe a destupir lugares con afectaciones muchos más recientes que las nuestras”, subraya la misiva.

Tras un año de promesas sin cumplir, visitas selectivas y una burocracia que parece más interesada en justificar su inacción que en resolver los problemas, los afectados siguen esperando una solución que debió llegar antes de la próxima temporada de lluvias. Hasta ahora, todo ha sido silencio.

A fines de mayo, el propio periódico Victoria reveló que el proyecto ecológico Manantial, concebido para sanear el río Santa Fe y revitalizar el balneario Santa Rita, en la Isla de la Juventud, lleva ocho años atrapado en un limbo burocrático, víctima de una gestión deficiente por parte de la Delegación Municipal de Recursos Hidráulicos sobre la donación de 200,000 dólares hecha por una asociación de trabajadores eléctricos franceses.

De acuerdo con la fuente, el donativo fue específicamente para reparar o reconstruir las lagunas de oxidación de los repartos Camilo Cienfuegos y Cochabamba, cuyas aguas residuales fluyen directamente al río Santa Fe, sin pasar por tratamiento alguno.

Lejos de avanzar, las aguas negras siguen fluyendo sin tratamiento hacia el afluente, poniendo en peligro no sólo un ecosistema frágil, sino también una fuente potencial de ingresos para la región y para Cuba.

Aunque la Empresa de Recursos Hidráulicos local alegó la falta de combustible “como motivo del incumplimiento acordado. Pero antes lo hubo y no se ejecutó. Tampoco ha buscado una solución alternativa… cuando lo cierto es que puede haberla”, cuestionó el medio de prensa.

Recientemente trascendió que las calles del barrio Casino Deportivo, en el municipio Cerro, de La Habana, están inundadas de aguas negras y los niños deben caminar entre excrementos para llegar a la escuela.

La situación de insalubridad que atraviesan distintos barrios a lo largo de Cuba no son hechos aislados, sino un reflejo de una crisis multisistémica que afecta a todo el país. Más de 173,000 cubanos carecen de acceso a sistemas adecuados de saneamiento, según cifras oficiales, lo que evidencia la magnitud del problema y la urgencia de una solución integral.

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