Miguel Díaz-Canel denunció en la XVII Cumbre de líderes del grupo BRICS cómo las brigadas médicas cubanas que tantas ganancias dejan a su régimen son “vergonzosamente perseguidas” por Estados Unidos y pidió a los países del bloque impulsar un nuevo orden internacional.
“Cuba por más de 60 años ha desarrollado una política de formación y cooperación de profesionales de la salud para el Tercer Mundo y en las últimas dos décadas el Contingente Sanitario Henry Reeve ha servido ejemplarmente en zonas de desastre, pero esos esfuerzos solidarios de una nación pequeña, en lugar de ser premiados y reconocidos, son vergonzosamente perseguidos por la mayor potencia económica del mundo”, afirmó el gobernante cubano en Río de Janeiro.
La acusación lanzada por Díaz-Canel en el foro internacional no es nueva. Forma parte de una narrativa oficial que intenta presentar el programa de colaboración médica como un gesto solidario, omitiendo que estas misiones representan una de las principales fuentes de ingresos del régimen, con millonarios beneficios anuales a costa del trabajo de miles de profesionales.
El modelo de las misiones médicas cubanas ha sido ampliamente cuestionado por organizaciones de derechos humanos y por numerosos testimonios de los propios profesionales que las integran.
Diversos informes documentan cómo el Estado cubano se queda con gran parte del salario que pagan los países receptores, confisca pasaportes, retiene sueldos y somete a vigilancia a los médicos enviados al exterior.
El discurso de Díaz-Canel en la Cumbre de los BRICS se da en un contexto de creciente presión internacional de Estados Unidos sobre países que mantienen contratos con las brigadas médicas cubanas.
En una reciente entrevista para el programa Democracy Now!, el vicecanciller Carlos Fernández de Cossío intentó minimizar las denuncias de trabajo forzoso, asegurando que el programa estatal “es muy similar” al de agencias de la ONU y de países europeos.
También acusó al Secretario de Estado Marco Rubio de mentir sobre la situación de los médicos cubanos, porque los profesionales “reciben su salario pleno en Cuba”, más un “estipendio digno” en el país de destino, lo que en criterio de Fernández, "mejora el nivel de vida" de los médicos.
La retórica de “cooperación Sur-Sur” repetida en eventos como la Cumbre BRICS pretende disfrazar de solidaridad lo que en la práctica funciona como un sistema centralizado, que explota el prestigio de los profesionales de la salud y limita su libertad de movimiento, expresión y trabajo.
Pese a los intentos del gobierno cubano de justificar su modelo ante la comunidad internacional, cada vez más voces lo identifican como una forma encubierta de explotación.
El viaje de Díaz-Canel a Brasil, acompañado por el canciller Bruno Rodríguez y otros altos funcionarios, es una operación diplomática en busca de financiamiento y apoyo político en un momento en que la economía cubana atraviesa una parálisis profunda y el régimen necesita desesperadamente nuevas fuentes de ingreso.
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