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La activista cubana Yamilka Lafita Cancio, conocida en redes como Lara Crofs, lanzó este jueves una fuerte denuncia pública contra el gobierno cubano a través de una carta abierta, en la que responsabiliza a las autoridades por décadas de contaminación industrial y abandono ambiental en el municipio de Moa, provincia de Holguín.
La carta, titulada “Moa respira veneno”, fue publicada por Lafita en su perfil de Facebook, y está dirigida al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), al Ministerio de Energía y Minas, al Consejo de Estado, al Partido Comunista de Cuba y a otros organismos oficiales que —según denuncia— han permitido un daño prolongado y sistemático a la salud de la población y al entorno natural de la región.
En el texto, la activista acusa directamente a la industria del níquel, y en particular a la planta Comandante Ernesto Che Guevara, operada por el propio Estado, de ser la principal fuente de emisiones tóxicas que contaminan el aire, el agua y los suelos de Moa desde hace más de 40 años.
“Lo que algunos aún califican como ‘molestias pasajeras’ es, para quienes viven allí, una exposición permanente a gases tóxicos, polvo cargado de metales pesados y enfermedades que se agravan año tras año sin respuesta efectiva del Estado”, advierte Lafita.
Basándose en datos de estudios nacionales y locales —algunos elaborados por entidades oficiales—, la carta sostiene que Moa es uno de los municipios con peor calidad del aire en Cuba, con niveles peligrosos de dióxido de azufre (SO₂), dióxido de nitrógeno (NO₂) y partículas finas en suspensión (PM10 y PM2.5), ampliamente por encima de los límites seguros establecidos internacionalmente, tal y como reconoció el régimen este miércoles.
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Los efectos, según la activista, se reflejan en el alarmante aumento de enfermedades respiratorias, cáncer de pulmón, asma infantil, bronquitis crónica y enfisema, especialmente entre niños, ancianos y trabajadores del sector minero.
Además, denuncia el vertimiento constante de residuos industriales en el río Moa y la bahía, lo que ha provocado la pérdida de biodiversidad, la contaminación de las aguas y la desaparición de formas de vida tradicionales como la pesca artesanal en las comunidades ribereñas.
“Las imágenes son devastadoras: techos cubiertos de polvo negro, árboles grises, casas impregnadas de hollín. Y todo esto sucede con conocimiento del Estado”, agrega.
La carta también cuestiona la narrativa oficial, señalando que no se trata de un problema de comunicación, como han sugerido medios alineados al régimen, sino de una falta de voluntad política para actuar y modernizar los procesos industriales.
“El pueblo de Moa no es ignorante. Saben que las emisiones que los asfixian son el resultado de procesos industriales sin filtros o con estos en mal estado”, denuncia.
En ese sentido, critica que el gobierno no haya invertido en tecnologías limpias ni haya implementado medidas urgentes para reducir el impacto ambiental.
Además, afirma que las leyes ambientales vigentes en Cuba —como la Ley de Minas y los decretos regulatorios— se violan cada día sin consecuencias legales.
Como parte de su reclamo, Lafita formula cinco exigencias concretas al Estado cubano, entre ellas la instalación inmediata de tecnologías limpias y filtros industriales en todas las plantas que operan en Moa, así como la realización y publicación de estudios independientes sobre el impacto ambiental y sanitario en la región.
También demanda una atención prioritaria a los sectores más vulnerables, incluyendo a niños, ancianos y personas con enfermedades crónicas; la creación de una comisión ciudadana de vigilancia ambiental, con participación real de los vecinos afectados; y finalmente, que el gobierno asuma públicamente la responsabilidad institucional por el daño causado a la población y al entorno natural.
“Respirar no puede seguir siendo un acto de riesgo. Vivir en Moa no puede seguir siendo una condena”, concluye el documento.
La activista también invita a otras personas a sumarse con su nombre a la carta, que planea entregar a las autoridades el próximo lunes.
Cada día, según explicó, se publicará la versión actualizada del texto con nuevas firmas añadidas.
Preguntas frecuentes sobre la contaminación en Moa y la denuncia de Lara Crofs
¿Quién es Lara Crofs y cuál es su denuncia sobre Moa?
Lara Crofs, cuyo nombre real es Yamilka Lafita Cancio, es una activista cubana que ha denunciado públicamente al gobierno cubano por décadas de contaminación industrial en Moa. Su carta abierta, dirigida a varias instituciones del régimen, acusa a las plantas industriales, especialmente la Comandante Ernesto Che Guevara, de emitir gases tóxicos y metales pesados que afectan gravemente la salud de la población y el medio ambiente en la región.
¿Cuáles son los principales problemas de contaminación en Moa?
La contaminación en Moa se debe principalmente a las emisiones de dióxido de azufre (SO₂), dióxido de nitrógeno (NO₂) y partículas finas (PM10 y PM2.5) provenientes de las plantas procesadoras de níquel y cobalto. Estas emisiones superan los límites internacionales de seguridad, provocando enfermedades respiratorias y el deterioro del medio ambiente local, incluyendo la contaminación del aire, el agua y los suelos.
¿Qué respuesta ha dado el gobierno cubano ante las denuncias de contaminación en Moa?
El gobierno cubano, a través del Ministerio de Energía y Minas, ha reconocido que las emisiones de polvo han superado los límites legales debido a fallas técnicas y paros planificados. Sin embargo, la respuesta oficial ha sido justificar los incidentes sin ofrecer soluciones efectivas, lo que ha generado críticas sobre la falta de transparencia y acción para mitigar los impactos en la salud y el medio ambiente.
¿Qué acciones exige Lara Crofs para mejorar la situación en Moa?
Lara Crofs exige la instalación inmediata de tecnologías limpias y filtros industriales en Moa, así como la realización de estudios independientes sobre el impacto ambiental y sanitario. Además, solicita atención prioritaria para sectores vulnerables, la creación de una comisión ciudadana de vigilancia ambiental y que el gobierno asuma públicamente su responsabilidad por el daño causado.
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