El actor y comediante Ulises Toirac defendió la idea de que una Cuba futura para todos debe ser plural e inclusiva.
“Una Cuba nueva debe basarse en el respeto y la pluralidad. En la inconmovible decisión de hacer una Nación de todos los cubanos. Y en su florecimiento deben estar todos. Desde los comunistas hasta los anexionistas. Todo el espectro del pensamiento ideológico”, dijo Toirac en una reflexión en Facebook que reaccionaba a su propio post sobre el 11 de julio.
“Sé los argumentos que muchos tienen en contra pero créanme que no es posible un país si no sigue el criterio de la verdadera democracia. El equilibrio saldrá vencedor y es en ese equilibrio donde radicará su fortaleza. No hay otra manera de lograrlo”, afirmó.
No obstante, Toirac cree que la democracia es inviable mientras permanezcan los extremos.

“El lenguaje de los focos de influencia, que son extremos y permanecen echando sal (y monetizan el odio, y lo digo claro: MONETIZAN EL ODIO), tienen un soporte económico que les permite darle combustible a la intransigencia y con ella al inmovilismo”, dijo.
La reflexión de Toirac se ha hecho viral y ha provocado un intenso debate en su muro. Muchos han estado de acuerdo con el actor, otros han pedido la ilegalización futura del partido comunista, así como que quienes hayan cometido crímenes enfrenten la justicia.
Un día antes, Toirac había publicado un contundente mensaje criticando la narrativa oficial en torno al aniversario del 11 de julio, fecha en la que hace cuatro años miles de cubanos salieron a las calles en protestas contra el régimen.
En su reflexión, Toirac desmontó el discurso arrogante de los medios de prensa estatales, al que tildó de superficial, carente de autocrítica y ajeno al sufrimiento real del pueblo.
“No entiendo el triunfalismo desplegado en algunos medios acerca de la fecha de hoy”, escribió en Facebook el viernes.
“¿Que la represión sofocó las manifestaciones demuestra firmeza? ¿Es conclusión acerca de los sucesos que demostró algo positivo para el 'socialismo' en Cuba?”, preguntó, con ironía y descontento.
Toirac cuestionó el relato del gobierno que presenta las protestas del 11J como intentos violentos de desestabilización promovidos desde el exterior.
“Nunca nadie presentó documentación o pruebas de que fueran mercenarios los que arrastraron a las multitudes”, afirmó.
Asimismo, cuestionó el discurso oficial que califica a los manifestantes como delincuentes. “Los reclamos eran sociales y la aplastante mayoría de los manifestantes no usó su rebeldía para vandalizar”, insistió.
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