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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, protagonizó un momento tenso y polémico durante su visita a la zona más golpeada por las inundaciones que han dejado al menos 96 muertos, entre ellos 36 niños, y más de 160 desaparecidos en Texas.
La escena que más ha dado que hablar no ocurrió en el recorrido por la ribera devastada del río Guadalupe, sino en una sala de prensa donde una pregunta encendió la ira del mandatario, informó CNN.
Durante una mesa redonda en Kerrville, la capital del condado afectado, una periodista le preguntó a Trump qué tenía que decir a las familias que cuestionan la tardanza en activar las alertas de inundación, una demora que, según muchas voces, pudo haber salvado vidas. Lejos de responder, el presidente interrumpió con dureza:
“Sólo una mala persona haría una pregunta así. No sé quién seas, pero sólo una persona malvada preguntaría eso”.
El reproche público dejó helada a la sala y marcó un nuevo episodio en la conflictiva relación de Trump con la prensa. De acuerdo con El País, el mandatario, fiel a su estilo, desvió la atención hacia un reportero conservador que lo elogió, al que sí agradeció públicamente por su “buena pregunta”.
La pregunta, incómoda, pero legítima, retumbó entre los rescatistas y familiares que aún buscan a sus seres queridos en medio de los escombros y el lodo. La periodista no hizo más que poner voz al clamor de cientos de familias texanas, muchas de ellas latinas, que aún esperan explicaciones. ¿Por qué no sonó ninguna alarma? ¿Por qué el río Guadalupe, conocido por sus desbordamientos, no cuenta con un sistema de alertas?
A pesar de las vidas segadas, Trump insistió en que “todos hicieron un increíble trabajo bajo las circunstancias”. Elogió a las autoridades locales y federales, pero omitió mencionar la ayuda internacional que ha llegado desde México: el grupo de rescate “Topos”, bomberos de Acuña y Protección Civil de Nuevo León, quienes colaboran en la búsqueda de cuerpos, mencionó Univision.
Ya antes, el gobernador de Texas, el republicano Greg Abbott, había calificado de “perdedor” a otro periodista que insistió en la misma pregunta sobre las alertas.
Mientras tanto, en Kerrville, se multiplican los actos para honrar a las víctimas. El dolor no distingue colores políticos. Las familias siguen buscando, con la esperanza agotándose y una pregunta que sigue sin respuesta: ¿pudo evitarse esta tragedia?
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