El Servicio Secreto de Estados Unidos suspendió sin sueldo a al menos seis agentes como resultado de su responsabilidad en las fallas de seguridad que permitieron el intento de asesinato contra el presidente Donald Trump en julio pasado en Butler, Pensilvania.
Las sanciones afectan tanto a agentes de línea como a supervisores, y van desde los 10 hasta los 42 días sin salario, confirmó un funcionario de la agencia a NBC News.
Según la fuente, el número de suspensiones podría aumentar a medida que avanza la investigación interna. Entre los sancionados estaría el agente especial a cargo de la oficina de Pittsburgh, responsable de coordinar la seguridad del mitin con las fuerzas del orden locales.
"El Servicio Secreto se compromete a investigar las decisiones y acciones del personal involucrado y a aplicar medidas disciplinarias cuando se confirme alguna infracción", declaró a Real Clear Politics Anthony Guglielmi, vocero de la agencia.
"Estamos examinando los procesos, procedimientos y factores que llevaron a esta falla operativa. (...) La Oficina de Responsabilidad Profesional investigará cualquier infracción de la política identificada y comprobada para posibles medidas disciplinarias", agregó.
El intento de magnicidio ocurrió el 13 de julio, cuando Thomas Matthew Crooks, de 20 años, logró instalarse armado en una azotea sin vigilancia a solo 137 metros del escenario desde donde Trump ofrecía un discurso.
El atacante abrió fuego, hiriendo a Trump en una oreja y matando al bombero Corey Comperatore. Crooks fue abatido por un francotirador del Servicio Secreto segundos después de comenzar el tiroteo.
En su momento, legisladores de ambos partidos criticaron duramente al Servicio Secreto por los errores cometidos antes y durante el ataque, calificado por autoridades federales como un posible acto de terrorismo doméstico.
A raíz de la presión bipartidista, Kimberly Cheatle renunció como directora de la agencia menos de dos semanas después del incidente. Antes de dejar el cargo, admitió públicamente su responsabilidad en las fallas de seguridad.
Un informe divulgado por el Servicio Secreto en septiembre detalló numerosos errores, como la falta de comunicación con la policía local, la utilización de canales no oficiales (como mensajes de texto y celulares) para transmitir información crítica, y omisiones en la vigilancia de puntos elevados, como la azotea desde donde disparó el atacante.
El propio informe subraya que los agentes detectaron al sospechoso 20 minutos antes del tiroteo, pero no actuaron con la rapidez necesaria.
En diciembre, un grupo de trabajo de la Cámara de Representantes publicó un extenso informe de 180 páginas en el que concluyó que el atentado de Butler fue "prevenible", aunque no atribuible a una sola decisión o error puntual.
Entre sus 12 recomendaciones, propuso grabar todas las transmisiones de radio y crear protocolos especiales para situaciones de alto riesgo.
A modo de contraste, el informe destacó como exitosa la actuación del Servicio Secreto en un segundo intento de asesinato contra Trump, ocurrido en septiembre en Florida, el cual fue frustrado gracias a una “respuesta eficaz y bien coordinada”.
El intento de asesinato en Butler dejó una profunda marca en la política y la seguridad nacional de Estados Unidos, al poner en evidencia las vulnerabilidades en los protocolos de protección de figuras públicas, incluso en eventos previamente planificados y vigilados.
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