Las recientes declaraciones de la ministra cubana de Trabajo y Seguridad Social, Marta Elena Feitó Cabrera, han desatado una ola de indignación sin precedentes dentro y fuera de Cuba.
Durante una sesión parlamentaria previa al Quinto Período Ordinario de Sesiones de la Décima Legislatura, la funcionaria negó la existencia de personas sin hogar en la isla, asegurando que quienes duermen en portales, hurgan en basureros o piden limosna son, en realidad, personas “disfrazadas de mendigos”.
“Cuando usted le mira las manos, cuando le mira la ropa, están disfrazados. En Cuba no hay mendigos. Han encontrado un modo de vida fácil para ganar dinero y no trabajar”, declaró la ministra, en un tono que muchos calificaron de insensible, arrogante y ajeno a la realidad que viven miles de cubanos.
La reacción en redes sociales no se hizo esperar. Intelectuales, artistas, académicos, periodistas, activistas y ciudadanos comunes han respondido con contundencia, calificando las palabras de la ministra como una ofensa imperdonable hacia los más vulnerables del país.
El periodista Boris Luis Cabrera criticó duramente las recientes declaraciones de la ministra. En un texto cargado de indignación, Cabrera denunció que esas palabras criminalizan la miseria y revelan una desconexión peligrosa con la realidad del país. Reclamó políticas inclusivas en vez de estigmatización, y recordó que la pobreza en Cuba no es una elección, sino el resultado de una profunda crisis económica. “La miseria no se resuelve con palabras duras, se resuelve con justicia”, sentenció, exigiendo que los líderes actúen con empatía y responsabilidad ante una nación donde “la mayoría estamos en situación de vulnerabilidad”.
El periodista oficialista José Miguel Solís cuestionó con dureza los argumentos oficiales que intentan vincular la pobreza callejera con conductas delictivas o marginales. En una crítica directa, reclamó estudios serios y metodológicamente rigurosos para comprender el fenómeno de los deambulantes en Cuba, y planteó interrogantes clave: ¿se han investigado sus causas?, ¿se conocen sus historias?, ¿se ha medido la influencia real de factores como la drogadicción o la exclusión social? Solís advirtió que los juicios sin base científica son irresponsables, y apeló al uso de herramientas sociológicas y profesionales capacitados para abordar el problema desde el conocimiento, no desde el prejuicio.
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El periodista y fotógrafo Rubén Padrón Garriga tildó estas afirmaciones de clasistas y desconectadas de la realidad cubana, recordando que vivir de limpiar parabrisas bajo el sol por unos pocos pesos no es una opción fácil, sino una muestra de la pobreza estructural del país. Señaló la hipocresía de quienes, desde cargos públicos y autos estatales, estigmatizan la pobreza mientras disfrutan de privilegios. Denunció además que en el Parlamento ningún diputado confrontó esas ideas, y comparó ese discurso con posturas de extrema derecha que culpabilizan a los pobres por su situación. Para Padrón, la verdadera deformación no es dar limosna, sino gobernar con desprecio y negación de la pobreza real. Cerró calificando de “facha” a la ministra por su visión deshumanizante y excluyente.
El cineasta Ian Padrón reaccionó con contundencia a las declaraciones de la ministra Marta Elena Feitó, calificándolas como una muestra clara de “desprecio, enajenación y elitismo” por parte del poder cubano. A juicio de Padrón, los verdaderos disfrazados no son los mendigos a los que se refiere la ministra, sino los propios funcionarios del gobierno que fingen representar al pueblo mientras defienden lo indefendible. Su mensaje apunta directamente al divorcio entre la clase dirigente y la realidad que vive la mayoría de los cubanos.
El exintegrante de la banda oficialista Buena Fé, Ernesto Cisneros Cino, lamentó que la funcionaria prefiera construir “muros de privilegios” en lugar de políticas públicas reales: “¡Qué ingeniosa narrativa para ocultar décadas de errores y fracasos!”, ironizó.
Desde su cuenta, la periodista y profesora de la Universidad de La Habana Ana Teresa Badía lanzó una advertencia: “Cuando un servidor público habla con desapego al contexto, debe revisar su misión y sus esencias”.
El actor Luis Alberto García Novoa, aludiendo al silencio cómplice del resto del parlamento, escribió: “Ni un solo diputado le salió al paso a la ministra. Vamos muy mal, Camilo”.
Las redes también se poblaron de imágenes duras y relatos personales que muestran otra Cuba, la que se resiste a ser borrada del discurso oficial. El músico Dagoberto Pedraja publicó una serie de fotografías donde se ve a personas viviendo entre la basura, acompañadas por la frase: “Los mendigos tienen alma y corazón… y no existían en mi país”.
El humorista Ulises Toirac fue tajante: “Es impugnable legalmente hablar así de los que ellos llaman vulnerables… estos son de mentirita”, en referencia al gobierno.

El actor Lieter Ledesma lanzó un grito colectivo: “Cuba: el país donde todos mendigamos”. Según su análisis, el fenómeno va mucho más allá de los sin techo; implica una población entera que sobrevive “pidiendo ayuda” a quien pueda ofrecérsela, incluso a cambio de su dignidad.
La comunicadora Zuzanne Felipe calificó de inaceptable que se niegue desde el Estado una realidad que golpea a diario a miles de familias. “Personas durmiendo en portales, recogiendo sobras para alimentarse, pidiendo ayuda con la mirada. ¿Eso también lo van a llamar ‘modo de vida fácil’?”, preguntó con indignación.
Desde su experiencia personal, la activista Yuliet Teresa narró el encuentro con una mujer con trastornos mentales en las calles de La Habana, y reflexionó: “No se duerme en los portales disfrazado de mendigo, sino con el alma rota por la pobreza”.
El “presidente” responde… a medias
Ante el estallido de reacciones, el gobernante designado por Raúl Castro, Miguel Díaz-Canel, se pronunció en redes sociales con una vaga crítica: “Muy cuestionable la falta de sensibilidad en el enfoque de la vulnerabilidad”. Aunque no mencionó directamente a la ministra, muchos interpretaron el mensaje como un intento de desmarcarse.
La respuesta oficial fue calificada de ambigua por varios usuarios. “¿A quién se refiere el presidente con ‘la falta de sensibilidad’? Tiene que ser más claro y contundente para poder guiar al país”, escribió nuevamente Zuzanne Felipe.
Las declaraciones de Feitó no solo contrastan con las evidencias visuales y cotidianas que abundan en todas las provincias, sino también con datos oficiales y estudios independientes. El Observatorio Cubano de Derechos Humanos estimó que el 89% de los hogares cubanos vive en situación de pobreza extrema, y el propio gobierno reconoció este año que más de 1,200 comunidades viven en condiciones de miseria.
Mientras el régimen trata de imponer una narrativa de “mendigos disfrazados”, los cubanos caminan entre apagones, escasez, inflación y abandono institucional. Como escribió el científico Amílcar Pérez Riverol, “el único disfraz aquí es el que le han colocado a esa señora para hacerla pasar por ministra”.
La periodista matancera Yirmara Torres lo resumió así: “¿Es que nunca van a pedir disculpas al pueblo cubano? Ella mismo lo dijo todo. Así nos ven desde la altura", añadió.
En cada esquina de la isla hay un testimonio que contradice las palabras de la ministra. Cada rostro olvidado, cada cuerpo dormido sobre el concreto, cada niño que rebusca en un basurero es un grito que desmiente la propaganda.
Y en medio del discurso oficial que criminaliza la pobreza, la ciudadanía responde con un mensaje claro: la dignidad no se disfraza. Se defiende.
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