Ante la imposibilidad de mantener la cadena de frío por falta de electricidad y hielo, la Unidad Empresarial de Base Acuinicú, en el municipio camagüeyano de Sibanicú, ha optado por conservar pescado con técnicas ancestrales: en salmuera y bajo el sol.
El proceso consiste en sumergir el pescado en agua con sal durante tres días y luego secarlo por otros tres días. Según Adrián Velazco, jefe de brigada de la entidad, la plantilla está dispuesta a “trabajar sin descanso” para que no se pierda nada por deterioro.
De acuerdo con un reporte del periódico oficial Adelante, las capturas, que alcanzan entre 2,5 y tres toneladas diarias, se distribuyen entre organismos priorizados y la venta a la población en siete pescaderías ubicadas en los municipios de Guáimaro y Najasa.
Las especies principales son tenca y carpa, con un plan anual de producción de 1,355 toneladas. A pesar de las dificultades, la meta es cumplir ese plan, según confirmó el director de Acuinicú, Armando Peña Guerra.
El funcionario también reconoció que actualmente intentan recuperar el compresor de la planta de hielo, indispensable para mantener la refrigeración de las capturas. La falta de hielo limita gravemente las condiciones sanitarias del proceso productivo, pero la “solución” ha sido retroceder a métodos rudimentarios.
La información intenta vender como resiliencia lo que en realidad es precariedad maquillada. La vuelta a métodos preindustriales no es símbolo de ingenio, sino de un sistema incapaz de sostener lo básico.
En pleno 2025, la empresa estatal camagüeyana celebra que puede secar pescado al sol porque no tiene electricidad ni hielo. Esa es la verdadera radiografía del país.
Cuba se mantiene hundida en una constante crisis energética. Para este sábado 12 de julio, la Unión Eléctrica pronosticó que se mantendrán los apagones en todo el país. En el horario pico se estima una afectación de 1540 megavatios (MW).
La ausencia prolongada de electricidad impidió el riego oportuno y afectó todas las variedades de tabaco cultivadas en el municipio de Consolación del Sur, en la provincia de Pinar de Río, donde se perdieron más de 385 hectáreas, trascendió recientemente.
La crisis multisistémica en Cuba ha obligado a muchos ciudadanos a buscar soluciones extremas para cubrir necesidades básicas como lavar la ropa. Un video que se volvió viral en redes sociales mostró en abril a una mujer cubana utilizando una lavadora conectada con manguera a pleno río, en un intento desesperado por mantener la higiene en su hogar.
Asimismo, una cubana residente en la isla compartió en TikTok un video donde muestra cómo tuvo que lavar ropa en el río, debido a que en su casa no había agua ni electricidad.
Iniciativas locales impulsan como solución emergente el uso de briquetas de carbón vegetal para preparar alimentos. Incluso, medios oficiales han reflejado imágenes impactantes de personas cocinando a la intemperie, en condiciones precarias, iluminadas por luces improvisadas o rodeadas de utensilios rudimentarios, con las manos cubiertas de hollín por el uso del carbón y la leña.
Para muchos cubanos, esta “solución” recuerda tiempos duros, donde improvisar con leña y fogón era la única salida.
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