“Si pudiéramos largarnos, lo haríamos”: 100 familias llevan siete años sin agua en Lagunilla, Cienfuegos

Siete años sin agua han dejado los moradores de esa comunidad sin infancia, sin futuro y sin voz. Sus familias sobreviven entre el abandono, la impotencia y el olvido de un sistema que nunca respondió.

Los residentes se ven obligados a buscar agua a varios kilómetros de distancia Foto © Captura YouTube / CubaNet

Más de un centenar de familias residentes en la comunidad de Lagunilla, en la provincia de Cienfuegos, llevan siete años sin acceso a agua potable.

La situación, que afecta principalmente a niños y adultos mayores, ha generado un profundo sentimiento de abandono y frustración entre los vecinos, quienes aseguran haber agotado todas las vías institucionales sin obtener respuesta.

La denuncia fue recogida en un video publicado por CubaNet, donde varios residentes narran en primera persona las dificultades cotidianas a las que se enfrentan para conseguir el agua que necesitan para beber, cocinar, asearse o atender a sus hijos.

“Lo que estamos aquí, estamos porque no tenemos para dónde irnos. Porque si pudiéramos largarnos, nos largábamos. Porque hay una razón, una sola: el agua. Si no tengo agua, ¿cómo voy a vivir?”, expresó uno de los vecinos ante las cámaras.

Los testimonios hablan de una situación extrema: cargar agua desde arroyos, caminar más de dos kilómetros, depender de vecinos con pozos privados o almacenar en cubos y porrones lo poco que se consigue.

Algunas familias han llegado incluso a abandonar sus casas por la imposibilidad de sostener una vida sin acceso estable al líquido vital.


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René Figueroa Barriga, uno de los vecinos afectados, relató que incluso contactaron a la viceprimera ministra de Cuba, Inés María Chapman, y que una comisión oficial visitó el lugar, pero la respuesta que recibieron fue que eran “ilegales”.

“Hemos pagado el agua desde que comenzaron a cobrarla, incluso cuando ya no llegaba. Después de tanta insistencia, prometieron una pipa, pero aquí nunca ha entrado una”, denunció.

La comunidad acusa directamente a las autoridades de priorizar el abastecimiento a otros intereses económicos.

Según los residentes, pipas de Acueducto entran regularmente a una cochiquera cercana, mientras que ellos reciben negativas bajo el argumento de que el camino es intransitable.

“¿Y cómo entra la pipa a echarle agua a los cerdos? Porque le pagan”, cuestionó Figueroa.

La infraestructura, además, se encuentra en condiciones deplorables: en menos de un kilómetro, los vecinos han contado al menos siete salideros de agua sin reparar.

“Usted se para en el camino y oye correr el agua como si fuera un arroyo. Pero no es un arroyo, es el acueducto derrochando agua mientras aquí no tenemos ni una gota”, denunció otro residente.

La situación ha afectado también el acceso a la educación y la alimentación. Maité Miranda Delgado explicó que, sin transporte, deben caminar largas distancias a Caunao para buscar comida para los niños.

“No hay pan, no hay maestro, no hay escuela, no hay círculo infantil. A los niños bajo peso les daban arroz, aceite, espaguetis... ya no les dan nada. Cuando viene algo, viene con insectos o moho, y llega con dos meses de atraso”, dijo.

Además del colapso de servicios, los vecinos describen un sentimiento de abandono institucional. “En menos de un año han pasado tres delegados y todos renuncian.

Nadie va a las reuniones porque sienten que no sirven para nada. No hay a quién quejarse”, afirmó Figueroa.

El desánimo ha crecido tanto que algunos residentes consideran que ya ni siquiera las autoridades locales prestan atención.

“La Revolución no nos está viendo. Solo nos miran los que nos atienden, y ni siquiera actúan. Nos escuchan, pero nos ignoran”, resumió Miranda.

La comunidad de Lagunilla fue concebida en su origen como parte de un plan agrícola para repoblar zonas rurales con familias procedentes de las ciudades.

Hoy, sin servicios básicos y con cada vez menos esperanzas de solución, muchos han optado por marcharse. “Lo que antes era una apuesta por el campo, hoy es una estampida”, concluyó un residente.

La escasez de agua potable afecta a millones de cubanos, con consecuencias directas sobre la salud, la higiene y la calidad de vida de las familias.

El régimen ha reconocido que más de un millón de personas carecen de un servicio estable, admitiendo problemas de infraestructura, falta de mantenimiento y una gestión ineficiente del recurso.

En muchas comunidades del país, el acceso al agua está condicionado por la disponibilidad eléctrica. En provincias como Holguín, los pobladores viven con la incertidumbre de que “si tienes corriente, tienes agua; si no, no”.

Este modelo de distribución errático afecta a hospitales, escuelas y hogares, y ha obligado a miles de familias a organizar su rutina diaria según la llegada del servicio.

El régimen ha implementado medidas de distribución extrema, como limitar el abasto a una vez por semana en algunas zonas, lo que ha generado tensiones entre los vecinos y protestas silenciosas ante la falta de respuestas institucionales.

Muchas personas deben recurrir a pipas privadas o almacenar en condiciones precarias, exponiéndose a riesgos sanitarios.

Una de las causas estructurales de este problema radica en la crisis energética. Según datos oficiales, el 70 % de los problemas de abasto de agua en Cuba están vinculados directamente con los apagones, lo que pone en evidencia la fragilidad del sistema nacional y su dependencia de una red eléctrica colapsada.

En Santiago de Cuba, la situación es especialmente grave. Más de 390 000 personas enfrentan problemas serios de abastecimiento, con redes hidráulicas deterioradas y barrios enteros que han sido olvidados por las autoridades.

Preguntas frecuentes sobre la crisis de agua en Lagunilla, Cienfuegos

¿Cuánto tiempo llevan las familias de Lagunilla sin acceso a agua potable?

Las familias de Lagunilla llevan siete años sin acceso a agua potable. Esta situación afecta principalmente a niños y adultos mayores, generando un sentimiento de abandono y frustración en la comunidad.

¿Qué acciones han tomado los residentes de Lagunilla para resolver la falta de agua?

Los residentes han agotado todas las vías institucionales sin obtener respuesta, e incluso contactaron a la viceprimera ministra de Cuba. Sin embargo, la única respuesta oficial recibida fue que eran "ilegales". Además, las familias han tenido que buscar agua en arroyos y depender de vecinos con pozos privados.

¿Por qué las pipas de agua no llegan a Lagunilla?

Los residentes denuncian que las pipas de Acueducto priorizan abastecimientos a intereses económicos cercanos, como una cochiquera, mientras ellos reciben negativas debido a que se alega que el camino es intransitable. Sin embargo, los vecinos cuestionan cómo estas pipas pueden llegar a otros lugares cercanos.

¿Cuál es la situación de la infraestructura en Lagunilla?

La infraestructura se encuentra en condiciones deplorables, con múltiples salideros de agua sin reparar. Los vecinos reportan que en menos de un kilómetro hay al menos siete salideros. Esto contribuye al despilfarro de agua mientras la comunidad carece del recurso.

¿Cómo afecta la crisis del agua a otros aspectos de la vida en Lagunilla?

La falta de agua ha impactado el acceso a la educación y la alimentación. Los niños deben caminar largas distancias para buscar comida, y los alimentos que reciben a menudo llegan en malas condiciones. Además, el sentimiento de abandono institucional ha crecido entre los vecinos.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un periodista antes de su publicación.




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