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Santiago de Cuba enfrenta una de las peores crisis hídricas de los últimos años, con cerca de 400 mil personas afectadas por la falta de agua potable debido a la persistente sequía que azota la región oriental del país.
Ante esta situación, las autoridades han llamado a la población a un “aprovechamiento más eficiente” de los recursos, mientras implementan medidas de emergencia para intentar paliar el desabastecimiento, como confirmó la prensa oficialista.
Según informó Beatriz Johnson Urrutia, primera secretaria del Comité Provincial del Partido Comunista de Cuba en Santiago de Cuba, se están suministrando nuevos equipos de bombeo, algunos alimentados con energía solar, y se "avanza" en la reparación de sistemas y eliminación de salideros, priorizando aquellos que generan mayores pérdidas.
También acotó que han ajustado los ciclos de distribución y se han tomado medidas para reducir el consumo en instalaciones de alto gasto, como centros educativos con estudiantes becados, aprovechando el cierre del curso escolar.
Sin embargo, las acciones oficiales no han logrado aliviar la desesperación de los santiagueros. En redes sociales y medios locales, ciudadanos denuncian la gravedad del problema y la falta de soluciones efectivas.
“La cifra está por debajo, es insoportable esta situación, calor, sin corriente y sin agua, y no se buscan alternativas”, comentó un residente santiaguera, señalando que en edificios altos la situación es aún más crítica, pues cargar agua por las escaleras resulta casi imposible sin ascensor ni energía eléctrica.
Otras voces reclaman atención prioritaria para hospitales y centros de salud. “Tengo mi niña ingresada y es deprimente la situación con el agua, incluso en servicios como terapia intensiva”, denunció una madre, subrayando los riesgos para pacientes y personal sanitario.
El presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, Antonio Rodríguez Rodríguez, visitó la provincia este fin de semana junto a otros directivos para supervisar las acciones en curso y "escuchar" las preocupaciones de la población.
Mientras tanto, persisten las quejas sobre conexiones clandestinas, distribución irregular y la urgencia de buscar alternativas como el abastecimiento mediante camiones cisterna.
La crisis del agua en Santiago de Cuba se agrava en un contexto de altas temperaturas y frecuentes apagones, y profundiza el malestar social y la demanda de soluciones rápidas y sostenibles por parte de las autoridades.
Los ciclos de distribución se extienden hasta 21 días sin servicio en varias comunidades, obligando a miles de residentes a enfrentar severas dificultades para cubrir necesidades básicas como la higiene, la alimentación y el saneamiento.
Aunque se han activado 20 carros cisternas —13 propios y 7 de otros organismos— para atender a las comunidades más afectadas, los recursos siguen siendo insuficientes frente a la demanda generalizada, lo cual evidencia que la población enfrentará en los días que están por venir serias limitaciones con el acceso al agua, agudizando más su cotidianidad.
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