En un gesto simbólico tras el cuarto aniversario de las protestas del 11 de julio de 2021, el jefe de misión de la Embajada de Estados Unidos en Cuba, Mike Hammer, se reunió con el Cardenal Juan de la Caridad García Rodríguez para conversar sobre la crisis social y económica que atraviesa el pueblo cubano, así como la situación de los presos políticos.
Durante el encuentro, Hammer expresó su “profunda preocupación” por las condiciones de detención de varios prisioneros encarcelados por motivos políticos, y afirmó que “deberían ser liberados”.
Asimismo, agradeció los esfuerzos de la Iglesia católica en la asistencia a los sectores más golpeados por la crisis.
“Hablamos sobre los desafíos que enfrenta la Iglesia para ayudar a los más vulnerables”, señaló la Embajada en su cuenta oficial de X (antes Twitter), destacando que el compromiso de Estados Unidos con los derechos humanos en Cuba sigue vigente.
En el marco de esta efeméride, esta semana la misión diplomática reafirmó su apoyo a los familiares de los encarcelados por las manifestaciones pacíficas de 2021.
“Reconocemos a quienes salieron a las calles con dignidad y valentía, reclamando libertad y un futuro mejor. No están solos”, escribió la Embajada en otra publicación.
Hammer también organizó un evento en su residencia en La Habana con disidentes, periodistas independientes y familiares de los detenidos.
Bajo estrictas medidas de seguridad, se proyectó un mensaje grabado del secretario de Estado, quien calificó a los presentes como “una inspiración para todos los que aman la libertad”.
En enero el cardenal de La Habana afirmó que fue excluido de las negociaciones entre el régimen y el Vaticano para la liberación de más de 500 prisioneros.
García Rodríguez dijo entonces que no tenía conocimiento de esas conversaciones; pero que él mismo, en varias ocasiones, había solicitado al entonces Papa Francisco interceder por la excarcelación de los prisioneros políticos.
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