En la céntrica zona de 19 entre F y G, en el Vedado habanero, vecinos han reportado el caso de un perro que permanece encadenado todo el día en una terraza, sin sombra, sin espacio para moverse y sin la posibilidad siquiera de echarse con comodidad.
La cuerda o cadena que lo sujeta es tan corta que el animal permanece inmóvil, bajo sol o lluvia, completamente expuesto.

Según el testimonio de una persona, compartido en la página en Facebook de la organización Bienestar Animal Cuba (BAC) en La Habana, el maltrato es visible desde su hogar. “Desde mi ventana lo veo todo el día ahí, con la cuerda entre las patas, inmóvil. No hay sombra. No hay compañía. No hay vida.”
La descripción deja claro que no se trata de un caso aislado o momentáneo, sino de una situación sostenida de abuso.
El grupo de voluntarios que lucha por el bienestar animal recordó que este tipo de práctica no solo es cruel, sino que viola abiertamente lo establecido en el Decreto-Ley No. 31 de Bienestar Animal en Cuba. Su artículo 9, inciso d, prohíbe de forma explícita mantener animales atados o inmovilizados permanentemente o sin espacio suficiente para moverse.
La escena denunciada en El Vedado encaja, sin dudas, en esa definición legal de maltrato animal.
El lugar señalado está justo detrás de una vivienda de color beige, pero hasta ahora no se ha podido identificar con precisión la dirección exacta ni a los responsables.
La organización de activistas solicita colaboración urgente de los vecinos de esa zona para detener este abuso. Cualquier información adicional puede marcar la diferencia para rescatar al animal y hacer cumplir la ley.
El caso pone en evidencia no solo la irresponsabilidad de quien mantiene al perro en esas condiciones, sino también el peligroso silencio que suele rodear estas situaciones. El sufrimiento de un ser vivo no puede seguir pasando desapercibido ni normalizado. Este perro no puede hablar, no puede soltarse, y tampoco puede pedir ayuda. La pregunta es: ¿quién lo hará por él?
En junio, activistas denunciaron la situación de un perro al que golpeaban desde la ventana de su casa en el municipio de Guanabacoa, en La Habana, y que vivía encadenado en un alero expuesto al sol, la lluvia y el abandono. Tras la acción de un grupo de animalistas, el can fue puesto a salvo.
A fines de abril, activistas por los derechos de los animales también denunciaron un alarmante caso de crueldad extrema contra un cachorro llamado “Coco”, el cual fue decapitado en el barrio de Alta Habana, en el municipio de Boyeros, La Habana.
Asimismo, dos hombres fueron detenidos en Villa Clara, tras un intento de tráfico de 10 pichones de cotorras que pretendían ser comercializados en La Habana.
Aunque Cuba cuenta desde abril de 2021 con el decreto-ley 31 de Bienestar Animal, las carencias estructurales de recursos y organizativas del sistema veterinario nacional mantienen a animales callejeros abandonados y desprotegidos en ciudades y zonas rurales.
También ha sido denunciada las condiciones en las que se encuentran los ejemplares en varios zoológicos del país.
Al tiempo que denuncian impunidad, abandono y abusos, los protectores de animales exigen una ley realmente efectiva que supere el ineficaz decreto-ley actual.
El 8 de junio, BAC anunció este 8 de junio el inicio de un proyecto internacional que busca poner fin a la impunidad del maltrato animal en la isla, llevando sus consecuencias más allá de las fronteras nacionales.
El plan contempla la creación de expedientes legales sobre casos verificados de crueldad animal, los cuales serán enviados a consulados, fiscalías y oficinas migratorias de Estados Unidos, la Unión Europea y otros Estados con regulaciones fuertes relacionadas con los delitos de maltrato animal.
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