
La historia de Oriol Specht Anaya es la prueba viva de lo que los cubanos pueden alcanzar cuando logran liberarse de las limitaciones del sistema que los oprime. De repartir pizzas en las calles de Berlín, Alemania, a fundar su propia empresa de equipos dentales veterinarios —únicos en Europa—, su recorrido está marcado por la perseverancia, la creatividad y el talento.
“Los cubanos sí podemos ser exitosos”, aseguró Specht en entrevista exclusiva al sitio Cubanet. Quien habla dirige Oriena Dental Hamburg GmbH, compañía que diseña y fabrica unidades dentales veterinarias móviles utilizadas en Alemania, Polonia, Suiza, Países Bajos y Luxemburgo.
Vale apuntar que sus innovadores equipos permiten realizar varios procedimientos simultáneamente, reduciendo el tiempo de anestesia en los animales, algo que él considera crucial para la salud de las mascotas.
De Cuba a Berlín: empezar de cero
Durante el diálogo, Oriol recordó con humor y orgullo sus inicios en Alemania: “Cuando comencé a estudiar en la Free University de Berlín Occidental, no tenía beca, así que repartía pizza, limpiaba edificios y trabajaba en una empresa de crepes para pagar mis estudios”.
Repetir la universidad en alemán no fue tarea fácil: “Tuve que volver a cursar casi todo, excepto fisiología y anatomía. Mi cuarto estaba lleno de papeles con traducciones del español al alemán hasta que dominé el idioma”.
Tras graduarse, trabajó como manager en la compañía Bayer, pero su espíritu emprendedor lo llevó a Países Bajos, donde comenzó como médico veterinario móvil. Más tarde fundó su primera clínica y se especializó en odontología veterinaria en Suecia, antes de crear su empresa en Hamburgo.
Un inventor nato
“Siempre he sido un inventor. Desde niño hacía chivichanas. Cuando pedí un equipo para trabajar medicina dental móvil y me dijeron que no existía, decidí crearlo yo mismo”, relató Specht a Cubanet. Así nació Oriena Dental, con equipos que llevan los nombres de sus hijas.
Ahora, su meta es expandirse en Estados Unidos, donde ya tiene una nueva sede en Miami. “Lo que no pude hacer en Cuba, lo logré aquí, en libertad. Eso es lo más valioso”, afirmó.
Orgullo cubano, alma alemana
Aunque lleva 35 años en Alemania, Specht reconoce que ganarse el respeto no fue fácil: “El alemán es rudo y siempre me verán como extranjero. Pero cuando demuestras que sabes lo que haces, las cosas cambian”.
Mensaje a los jóvenes
“Cada reto fuera de Cuba, por difícil que parezca, es más fácil que los que se viven allá. Si aprendimos a sobrevivir sin luz, sin agua y sin libertad, afuera se puede lograr cualquier cosa con disciplina”, aconsejó.
Hoy, gracias a sus equipos, miles de perros y gatos reciben atención dental de calidad en Europa. “Me siento libre. He conseguido cosas que jamás imaginé en Cuba. Eso me llena de orgullo”, concluyó este oriundo de la isla que brilla con luz propia y merece total reconocimiento.
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