En una reacción al reciente informe del Departamento de Estado de EE.UU., el ministro de Relaciones Exteriores cubano Bruno Rodríguez Parrilla calificó como “mentiras” y “provocaciones” las críticas de Washington, y acusó a sectores anticubanos de actuar “huérfanos de apoyo” tanto dentro como fuera de Estados Unidos.
“Las publicaciones irrespetuosas e irresponsables del Departamento de Estado muestran la frustración de sectores anticubanos en su agresión inhumana contra el pueblo de Cuba”, escribió el canciller en su cuenta oficial en X, acompañado de una imagen de Miguel Díaz-Canel y Raúl Castro levantando los brazos.
Rodríguez aseguró que los promotores de esa política están “obligados a mentir” y usan fondos del contribuyente estadounidense “para construir provocaciones” e imponer una “injustificable confrontación bilateral”.
Sus declaraciones ocurren horas después de la publicación de un contundente reporte oficial estadounidense que responsabiliza directamente al régimen cubano por la grave crisis económica y social que atraviesa el país.
El documento, difundido por la plataforma ShareAmerica, sostiene que “la crisis no es importada, es fabricada”, y culpa a décadas de corrupción, mala gestión y represión por la debacle del modelo económico cubano.
Uno de los datos más impactantes revelados por el informe es que en 2024 el régimen destinó más del 37% de toda la inversión del país al sector hotelero y turístico, más de once veces lo invertido en salud y educación juntas, a pesar del colapso de la ocupación hotelera y la urgencia de medicamentos, alimentos y transporte.
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El reporte acusa directamente a conglomerados militares como GAESA, FINCIMEX y CIMEX de beneficiarse de estos fondos públicos, en un esquema económico que favorece a la élite gobernante, mientras millones de cubanos enfrentan una crisis humanitaria cotidiana.
Además, Washington advierte que los activos del país podrían ser privatizados a favor de los mismos funcionarios que hoy los controlan, siguiendo un patrón similar al del colapso soviético.
La reacción del canciller cubano, acompañada de una imagen masiva de respaldo al régimen, intenta contrarrestar el relato de EE.UU., que ha instado a la comunidad internacional a denunciar “el autoritarismo, la corrupción y el nepotismo” en la isla y amplificar las voces de los ciudadanos que exigen libertad, salud, alimentos y electricidad.
“El pueblo cubano es ingenioso y resiliente, pero ni todo el ingenio del mundo puede superar sistemas que priorizan el poder y la propaganda sobre el bienestar colectivo”, concluye el informe estadounidense.
Mientras tanto, en Cuba continúa el deterioro de los servicios básicos, el éxodo masivo, la desesperanza y el rechazo silencioso de una población que sobrevive entre los discursos oficiales y la crudeza de una realidad cada vez más difícil de maquillar.
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