El primer ministro del régimen cubano Manuel Marrero Cruz dijo que “la dignidad nacional no es negociable” en el discurso central del acto del 26 de julio en Ciego de Ávila.
En un país donde se reprime la disidencia y existen cerca de 1000 presos políticos, Marrero destacó que no renuncia a tener una nación “justa y democrática”.
En un discurso plagado de los lugares comunes de la propaganda del régimen y sin mucho que destacar, Marrero Cruz admitió la crisis económica que padecen los cubanos, refiriéndose a los lugares visitados en Ciego de Ávila, pero apelando al entusiasmo y la alegría de los colectivos de trabajo.
El dirigente apeló a la capacidad del difunto dictador de “convertir los reveses en victoria” en el año donde el régimen celebrará el centenario de su natalicio.
Asimismo, sin explicar cómo, dijo que en 2026 el régimen se encargará de priorizar “el incremento de la producción nacional, la obtención de divisas, la recuperación del sistema electroenergético y el fortalecimiento de la empresa estatal socialista, para solucionar problemáticas que atentan contra el bienestar de la población”.
El acto por el aniversario 72 del asalto al cuartel Moncada, otrora la celebración más importante del régimen, comenzó sobre las 5 de la mañana y contó con la asistencia del nonagenario Raúl Castro, así como de Ramiro Valdés y José Ramón Machado Ventura.
Antes, tuvo lugar una gala cultural donde Lis Cuesta, esposa del gobernante Díaz-Canel, y Yadira Ramírez Morera, pareja del primer ministro Marrero Cruz, se dejaron ver risueñas y relajadas.
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