El gobernador republicano Ron DeSantis volvió a cuestionar el censo de 2020 y propuso redistribuir distritos en su estado antes de las elecciones legislativas de 2026, insinuando que el crecimiento poblacional no fue correctamente reflejado,
Durante un evento en Tampa este miércoles, dijo que Florida debería tener más representación en el Congreso, ya que, según él, el censo de 2020 subestimó el crecimiento real del estado.
Las declaraciones fueron recogidas por el medio especializado Florida Politics, que reportó los detalles del encuentro en la Hillsborough Academy of Math and Science.
DeSantis denunció lo que calificó como “malapportionment” —desequilibrio en la representación— producto de un conteo detenido en abril de 2020, cuando comenzaba la pandemia de COVID-19.
Según dijo, algunos funcionarios de la administración Trump le comentaron que, si el censo se hubiese realizado correctamente, Florida habría ganado entre tres y cinco escaños adicionales en la Cámara de Representantes.
Aunque no mostró ningún análisis técnico que respalde esa afirmación, DeSantis reiteró que su administración está explorando vías legales y legislativas para impulsar una nueva redistribución de distritos, incluso sin un nuevo censo, y que observaría “con buenos ojos” cualquier esfuerzo del Congreso estatal en esa dirección.
El gobernador también acusó a los llamados “estados azules” —de mayoría demócrata— de haber inflado artificialmente su población incluyendo a inmigrantes indocumentados en el conteo censal, algo que, según afirmó, es “inconstitucional”.
“No iba a usar dinero del contribuyente para eso”, sentenció, en referencia a su negativa a financiar procesos similares en Florida.
En otro momento, DeSantis sugirió que este desfase en la representación nacional pudo haber alterado potencialmente el equilibrio del Colegio Electoral en 2024.
Dijo que, de no haberse corregido el supuesto error, Kamala Harris podría haber ganado con apenas tres estados del llamado "Rust Belt", lo que —a su juicio— habría causado una “crisis constitucional” porque “con un censo correcto, Trump habría ganado igual, incluso perdiendo esos estados”.
También citó al secretario de Comercio, Howard Lutnick, quien —según DeSantis— comparte la idea de que “el censo fue defectuoso” y que Florida no recibió los escaños que debía.
Las declaraciones se producen mientras Texas avanza con una redistribución de distritos que beneficiaría a los republicanos, mientras California y Nueva York evalúan medidas similares pero en dirección opuesta, para proteger sus propios intereses políticos.
Las propuestas de DeSantis abren la puerta a un escenario de conflicto institucional y político, al romper con el esquema tradicional de censos decenales.
Si logra avanzar en su intención, Florida podría convertirse en el primer estado en redibujar distritos sin esperar al censo de 2030, lo que marcaría un precedente de alto voltaje en la pugna nacional por el control legislativo.
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