La revelación de que la nieta de Raúl Castro viajó cinco veces a Nueva York con pasaporte diplomático y todos los gastos cubiertos desató una ola de indignación entre congresistas cubanoamericanos, quienes denuncian el uso de privilegios por parte de familiares del régimen mientras millones de cubanos viven bajo apagones, hambre y censura.
La legisladora María Elvira Salazar calificó la situación de “hipocresía del castrismo” y denunció que mientras el pueblo sufre, Vilma Rodríguez Castro pasea con lujos por Estados Unidos.
“¡Basta de privilegios para los opresores!”, escribió la representante en su cuenta de X, mientras agradeció a Martí Noticias por destapar el escándalo.
El congresista Mario Díaz-Balart fue más allá y lo consideró “indignante e inaceptable”, exigiendo sanciones inmediatas y la prohibición de entrada a Estados Unidos para familiares del régimen.
En la propia red social, Díaz-Balart recordó que estos beneficiarios del sistema represivo cubano disfrutan de impunidad, mientras La Habana colabora con adversarios de Estados Unidos como China, Rusia, Irán, Venezuela, Nicaragua y Corea del Norte.
Apuntó asimismo que el régimen de La Habana protege a prófugos estadounidenses como Joanne Chesimard y William Morales.
El congresista Carlos Giménez, por su parte, usó el caso para criticar el llamado “deshielo” impulsado por la administración de Barack Obama, y señaló que ese periodo “solo sirvió para otorgarle oxígeno a una tiranía en plena decadencia”.
“Estamos impulsando el fin de todos los viajes y remesas a la isla cárcel”, afirmó en su cuenta de X.
Las críticas surgieron tras una investigación publicada esta semana por Martí Noticias, basada en documentos oficiales filtrados, que exponen cómo el régimen cubano facilitó entre 2012 y 2016, al menos cinco viajes a Estados Unidos de Vilma Rodríguez Castro.
Según los archivos, el Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex) gestionó sus visas diplomáticas alegando “importancia familiar” y razones de seguridad.
Los viajes incluyeron visitas a ferias de arte, exposiciones y otros eventos culturales en Nueva York, con todos los costos cubiertos por instituciones estadounidenses. Mientras millones de cubanos enfrentan restricciones de salida, la nieta del exgobernante se desplazaba por territorio estadounidense bajo trato preferencial.
La situación de privilegio de Rodríguez Castro no termina en los viajes ya que años atrás fue revelado que administra una mansión de lujo en el exclusivo reparto Miramar, en La Habana, que hasta hace poco se alquilaba por 650 dólares la noche en Airbnb, bajo el nombre Casa Vida Luxury Holidays.
Tras las denuncias publicadas por CiberCuba, el gobierno de EE.UU. incluyó la dirección en su lista de entidades prohibidas para ciudadanos estadounidenses.
Además de su linaje familiar, Vilma está casada con el artista Arles del Río, vinculado al circuito cultural oficial y beneficiado por el régimen con becas en Estados Unidos como la del Vermont Studio Center y otras asignaciones dentro de la isla.
Su galería personal fue instalada con respaldo estatal en pleno Vedado, según reveló en su momento Diario de Cuba.
Expertos apuntan que el uso de pasaportes diplomáticos por parte de familiares de la cúpula castrista ha sido una práctica sistemática para evitar restricciones migratorias, mover fondos con discreción e incluso facilitar intereses económicos fuera de la isla.
El caso ha reavivado las críticas contra los vínculos permisivos entre Washington y La Habana, y pone el foco nuevamente sobre los privilegios que sigue disfrutando la cúpula cubana, incluso más allá de sus fronteras.
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