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Un total de 845 protestas, denuncias y acciones cívicas tuvieron lugar en Cuba durante el mes de julio, según datos del Observatorio Cubano de Conflictos (OCC), difundidos por la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba (FHRC, por sus siglas en inglés).
De estas manifestaciones, 209 fueron desafíos directos al Estado policial, una cifra que refleja la creciente confrontación entre la ciudadanía y el aparato represivo del régimen cubano.
El informe indica que por segundo mes consecutivo se superó la barrera de las 200 acciones audaces contra las autoridades, siendo este tipo de protestas —capaces de provocar respuestas represivas inmediatas— el mayor grupo registrado entre los derechos civiles y políticos. Las protestas de julio rebasaron también en un 38 % las documentadas en el mismo mes de 2024.
Entre los factores detonantes de esta ola de inconformidad se encuentran la crisis de servicios básicos como la electricidad, el agua y la salud pública; la indignación generada por declaraciones oficiales como las de la entonces ministra de Trabajo, Marta Elena Feitó, quien negó la existencia de mendigos en el país; y los operativos represivos para impedir conmemoraciones del 4 de julio y del aniversario de las masivas protestas del 11 de julio de 2021 (11J).
La represión estatal provocó 170 acciones de protesta adicionales, como denuncias en redes sociales y enfrentamientos durante operativos policiales.
Uno de los focos represivos fue el cerco policial contra activistas, periodistas y opositores para impedir su participación en la celebración del Día de la Independencia de EE. UU., en la residencia del encargado de negocios Mike Hammer.
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El 11 de julio, fecha del cuarto aniversario de las históricas protestas del 2021, fue igualmente marcado por detenciones, cortes de comunicaciones, actos de repudio y presencia policial masiva en las calles.
El contexto socioeconómico también fue combustible para el descontento: apagones de hasta 30 horas en provincias como Matanzas, Santiago de Cuba y Holguín, junto a una inflación acumulada del 77 % desde la Tarea Ordenamiento, afectaron gravemente la vida cotidiana. En barrios como Guanabacoa y El Diezmero, vecinos bloquearon calles, gritaron consignas y fueron reprimidos por fuerzas antimotines.
La escasez de alimentos, el deterioro del sistema de salud, la inseguridad ciudadana y los derrumbes de viviendas completan un panorama de crisis integral.
El OCC reportó 90 protestas relacionadas con alimentación, incluyendo casos de personas desmayadas en la vía pública por hambre, y cálculos que estiman que una familia promedio necesita más de 90,000 pesos mensuales solo para alimentarse, frente a ingresos combinados muy inferiores.
También se registraron 83 denuncias por inseguridad ciudadana, con un aumento alarmante de muertes violentas —entre ellas feminicidios, asesinatos por robo y muertes bajo custodia policial—, así como 41 denuncias por fallos en el sistema sanitario.
Para la FHRC y el OCC, este escenario demuestra que el pueblo cubano continúa movilizándose, pese al incremento de leyes represivas que penalizan desde la publicación en redes sociales hasta cualquier forma de protesta pública.
El informe destacó que todas las provincias del país y el municipio especial Isla de la Juventud fueron escenario de manifestaciones, con La Habana a la cabeza con 365 protestas registradas.
El registro del mes reafirma que, en la Cuba actual, el descontento no solo persiste sino que se profundiza y diversifica, y que los intentos del régimen por sofocar el clamor ciudadano mediante represión y censura no logran detener una sociedad cada vez más dispuesta a romper el silencio.
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