Pacientes y familiares denunciaron el deplorable estado del Hospital Provincial Vladimir Ilich Lenin, en Holguín, a través de imágenes y videos que muestran la suciedad, el deterioro y las plagas que afectan al centro.
En los reportes se observan baños sin agua o con agua turbia y sanguinolenta en los lavamanos, inodoros sucios y rotos, azulejos desprendidos, falsos techos colapsados y basura acumulada en las habitaciones. También se denuncian plagas de chinches y cucarachas, así como comida en estado de descomposición en cestos de basura junto a pacientes.
El periodista Mario J. Pentón se hizo eco de las denuncias. Algunos de sus seguidores señalan que parte de la responsabilidad de lo que ocurre en el centro de salud recae en pacientes y acompañantes, quienes arrojan restos de alimentos en los baños o no colaboran con la higiene mínima, lo que contribuye a la proliferación de roedores e insectos.
Otros internautas aseguran que la magnitud del problema va más allá de la conducta individual y es resultado de la ineficacia de la administración hospitalaria, la falta de recursos para la limpieza y la ausencia de mantenimiento.

Testimonios recientes mencionan colchones infestados de chinches que han provocado lesiones a pacientes. En la sala de oncología, según denuncias, todos los cubículos presentan plagas, lo que impide el descanso de los enfermos.
La escasez de agua obliga a comprar pomos en la calle a precios elevados, mientras que los baños permanecen inutilizables por semanas.
El deterioro del centro no es nuevo. Algunos usuarios aseguran que la situación se arrastra desde hace décadas. Para otros, es un reflejo del estado de la red hospitalaria en toda Cuba, donde la higiene y las condiciones básicas se han desplomado.
“Ni en el quinto mundo se ve algo así”, lamenta una denunciante, mientras otra afirma que “ya es ir al hospital a morir de otra enfermedad”.
A las molestias ciudadanas se suma la frustración por la falta de acciones concretas de las autoridades. Varios coinciden en que el hospital parece no tener una dirección efectiva, ni control, ni soluciones a corto plazo.
En este mismo centro médico la semana pasada fue detenida una mujer que se hacía pasar por enfermera con el propósito de estafar a los pacientes, y profesionales de la salud. Esto es una preocupante evidencia de la falta de seguridad y el desorden que prima en el hospital.
Entre la resignación y el enojo, las denuncias coinciden en que la situación del Hospital Lenin es “inhumana para los enfermos” y un ejemplo doloroso del colapso de los servicios básicos de salud en el país.
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