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La televisión cubana quiso regalar a los cubanos una postal heroica en vísperas del aniversario 99 del dictador Fidel Castro. Para ello, entrevistó al escultor del monolito que supuestamente guarda las cenizas “la momia”, que, con voz emocionada, afirmó que “veo al comandante todos los días”.
El guion del medio oficialista imaginó un momento de misticismo patriótico frente a la roca de 24 toneladas. Pero en el Facebook de CiberCuba, los usuarios escribieron su propia versión de la historia… y no fue precisamente un treno revolucionario, sino una explosión de maldiciones contra el creador de un régimen totalitario comunista que ha llevado a la ruina material y espiritual a la isla entera.
“En los apagones, el hambre, la miseria y el horror que nos ha dejado”, soltó uno de los primeros comentarios, como si estuviera completando la frase del escultor. No hubo silencio reverente, sino un festival de respuestas que convirtieron la “roca eterna” en un espejo de la ruina cotidiana.
Para algunos, la conexión es directa y sin adornos: “Claro que lo ve, en el hambre, la miseria y el dolor que nos ha dejado”. Otros se permitieron un toque de humor negro: “Los apagones lo tienen malito” o “Yo también, si hay apagones”, dejando claro que la oscuridad en Cuba es la forma más habitual de “contacto” con el líder.
El hambre, por supuesto, ocupó lugar preferente en este altar de penurias. “Si lo ves, dile que el pueblo se muere de hambre”, escribió uno, mientras otro resumió: “Lo vemos todos reflejado en la miseria y el hambre”. El “legrado de Fidel”, al final, cabe en dos palabras: carencia y escasez.
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Algunos comentarios ampliaron el cuadro: “En cada centímetro de Cuba… en cada niño con hambre, en los hospitales inmundos… y si le sigo diciendo, llora”. Y no faltaron instrucciones más explícitas para el escultor, convertido ahora en mensajero del descontento: “Déjale un mensaje, dile que nos cagamos en su M… Vaya, tú que lo ves seguido”.
Incluso hubo quien no perdió la oportunidad de señalar responsabilidades con nombre y apellido, recordando a la progenitora de Castro Ruz: “Cuando lo veas, dile que es un HP y que llevó a la destrucción total de un país tan próspero”.
En apenas unas horas, más de 2,300 comentarios sepultaron bajo toneladas de ironía la mística que la prensa oficial quiso proyectar. Para la gente, Fidel no está en el mármol verde ni en el granito extraído de la Sierra Maestra. Está en el estómago vacío, en el ventilador apagado, en la farmacia sin medicinas, en la calle llena de basura.
El régimen lo tiene crudo para instalar en el imaginario colectivo la visión de un monumento “eterno”. Para los cubanos es un “cenicero”, un “cambolo”, un “pedrusco”, un “mojón” o un “coprolito”. Y mañana, una gran mayoría quiere verlo hundirse en la Fosa de Bartlett.
En redes, ya es un meme. Allí, las “apariciones” del comandante no requieren uniforme ni discurso: bastan un apagón, un anciano rebuscando en la basura “disfrazado de mendigo”, una cola de horas, una madre llorando por su hijo preso político, o un plato vacío para verlo “presente”.
Como resumió uno de los comentarios más contundentes: “El pueblo lo ve también en el hambre, los basureros, los apagones y toda la miseria humana que dejó esa bestia”. Y para eso, no hace falta peregrinar a Santa Ifigenia; alcanza con abrir la puerta de la casa… o la nevera.
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