USCIS retoma la práctica de “monitoreo vecinal” en solicitudes de ciudadanía: ¿Qué es?

No se aplicaba desde 1991.

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El gobierno del presidente Donald Trump ha decidido reactivar una práctica abandonada desde 1991: las llamadas “investigaciones vecinales” como parte del proceso de naturalización de inmigrantes legales en Estados Unidos.

El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS) publicó un memorando fechado el 22 de agosto que ordena el restablecimiento de estos controles personales, con los cuales los oficiales podrán realizar entrevistas a vecinos, empleadores o compañeros de trabajo de los solicitantes de ciudadanía estadounidense.

Según el documento, la medida revierte una exención que había estado vigente desde hace más de 30 años y amplía los poderes de los oficiales del USCIS para aplicar esta disposición de manera “caso por caso”, como lo autoriza la Sección 335(a) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad (INA).

“El USCIS está reanudando las investigaciones personales de extranjeros que solicitan la naturalización, de conformidad con la sección 335(a) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad”, indica el memorando.

¿En qué consisten los controles vecinales?

Estas investigaciones incluyen visitas al vecindario o lugar de trabajo del solicitante para verificar aspectos clave de su elegibilidad: residencia, conducta moral, apego a la Constitución estadounidense y disposición a contribuir al “buen orden y felicidad” del país, requisitos establecidos en la legislación migratoria de EE.UU.

A partir de ahora, los oficiales pueden pedir y revisar cartas testimoniales de personas que conozcan al solicitante -como vecinos, empleadores o compañeros de trabajo- e incluso entrevistarlos directamente.


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“Los estadounidenses deberían sentirse reconfortados al saber que el USCIS se toma en serio su responsabilidad de garantizar que los extranjeros... tengan buen carácter moral, se adhieran a los principios de la Constitución... y estén bien dispuestos al buen orden y la felicidad de Estados Unidos”, declaró el director del USCIS, Joseph Edlow, en declaraciones recogidas por la prensa local.

Si el solicitante no entrega voluntariamente dicha evidencia, podría ser objeto de una verificación vecinal más profunda. Esta medida también podría causar demoras en el proceso de naturalización.

Un paso más en la estrategia de endurecimiento migratorio

Aunque los controles vecinales están contemplados en la ley desde 1965, su uso fue casi completamente abandonado a partir de 1991, cuando el entonces Servicio de Inmigración y Naturalización (INS, predecesor del USCIS) dejó de emplearlos debido a su ineficiencia, alto costo y limitada utilidad, según relatan exfuncionarios.

“Fue visto como uno de esos procesos anacrónicos”, dijo Doris Meissner, excomisionada del INS bajo la presidencia de Clinton.

“Requerían mucho trabajo y rara vez proporcionaban información útil”, añadió.

Desde entonces, el gobierno federal había optado por verificar los antecedentes de los solicitantes a través de controles biométricos y bases de datos criminales del FBI.

Pero este giro de la administración Trump forma parte de una estrategia más amplia para restringir el acceso a la inmigración legal, sumándose a otras medidas como la reducción del programa de admisión de refugiados, el fin de políticas humanitarias de la era Biden, y el endurecimiento del criterio de “buen carácter moral”.

“Incorporar investigaciones vecinales contribuirá a mejorar estas investigaciones requeridas por ley para garantizar que cumplamos con la intención del Congreso”, señaló Edlow en Politico.

Críticas: ¿Nuevo estándar o táctica de intimidación?

La medida ha sido duramente criticada por organizaciones de derechos migratorios, exfuncionarios y sectores demócratas, quienes consideran que su verdadero propósito es crear un entorno hostil que disuada a los inmigrantes de solicitar la ciudadanía, aún siendo elegibles.

“La idea es crear una atmósfera más intimidante que desanime a la gente a buscar la naturalización”, advirtió Doris Meissner a CBS News.

Otro motivo de preocupación es la falta de lineamientos claros en la implementación. Según Erik Finch, exfuncionario del USCIS y actual director de operaciones globales en Boundless, la ambigüedad del nuevo protocolo abre la puerta a decisiones inconsistentes.

“Sin estándares claros, dos solicitantes con casos casi idénticos podrían enfrentar niveles de escrutinio muy diferentes”, advirtió Finch.

Además, los defensores de los inmigrantes subrayan que este tipo de políticas pueden llevar a discriminación arbitraria o persecución selectiva, en especial contra comunidades migrantes racializadas.

Consecuencias prácticas: Demoras, incertidumbre y presión comunitaria

La reanudación de los controles vecinales no solo introduce un nuevo filtro de discrecionalidad, sino que también representa un cambio logístico y operativo significativo para un sistema ya tenso.

Los propios funcionarios del USCIS reconocen que la medida podría ocasionar retrasos en el proceso de naturalización, especialmente debido a la falta de personal tras recortes presupuestarios.

Por su parte, los empleadores y vecinos que sean contactados por USCIS no están obligados a preparar documentación específica, pero sí deben estar preparados para confirmar información básica sobre el solicitante si son requeridos.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un periodista antes de su publicación.




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