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Mientras millones de cubanos sobreviven entre apagones interminables, inflación galopante y la eterna escasez de productos básicos, Miguel Díaz-Canel tiene la maleta lista para viajar a Beijing.
El embajador chino en La Habana, Hua Xin, confirmó en X que el gobernante asistirá, junto a otros mandatarios de cinco continentes, a la conmemoración del 80º aniversario de la victoria de China contra la agresión japonesa y de la victoria mundial en la Guerra Antifascista, una efeméride que, según recordó la cadena estatal CGTN Español, costó la vida a más de 35 millones de chinos entre 1931 y 1945 y que convirtió a héroes como Tong Linge y Hong Linge en símbolos de resistencia.
Pero mientras en Beijing se hablará de dignidad, justicia y sacrificio, en Cuba los sacrificados siguen siendo el pueblo. Entre apagones de hasta 24 horas, protestas y cocinas apagadas por falta de gas, el jefe de Estado se apresta a desfilar por la Plaza de Tiananmen para posar en la foto de rigor junto a su homólogo Xi Jinping.
Viajes, banquetes y regalos en plena crisis
Este 2025, Díaz-Canel ha convertido sus giras internacionales en un escape diplomático de la realidad. En mayo viajó a Rusia, donde se reunió con Jinping y levantó la copa en un banquete de lujo en el Kremlin mientras en la isla caribeña se racionaba el pan.
Poco después aterrizó en Bielorrusia, en medio del colapso energético en la isla, para regalar a Lukashenko puros, ron y camisetas conmemorativas, símbolos de una amistad autoritaria que no ilumina ni una bombilla en La Habana.
Ahora, el itinerario lo lleva a China, país con el que el régimen cubano ha reforzado sus lazos militares y políticos en los últimos años, en medio de crecientes denuncias sobre la presencia de instalaciones de espionaje chino en la isla.
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La historia que se celebrará en China habla de resistencia, dignidad y sacrificio. La que se vive hoy en la isla habla de resistencia también, pero de otra clase, con un pueblo obligado a sobrevivir sin electricidad, sin transporte y sin alimentos, mientras su presidente viaja de cumbre en cumbre, de banquete en banquete, convencido de que la “resistencia creativa” se practica con medallones de ciervo en Moscú y brindis en Minsk.
Preguntas frecuentes sobre el viaje de Díaz-Canel a China en medio de la crisis en Cuba
¿Por qué viaja Díaz-Canel a China mientras Cuba enfrenta una crisis?
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, viaja a China para participar en la conmemoración del 80º aniversario de la victoria de China contra la Agresión Japonesa y la Guerra Antifascista Mundial, invitado por el gobierno chino. Este viaje se enmarca en una serie de visitas internacionales que Díaz-Canel ha realizado en 2025, en un intento por fortalecer las relaciones diplomáticas y económicas con países aliados, a pesar de la grave crisis económica y social que enfrenta Cuba, caracterizada por apagones, escasez de productos básicos e inflación.
¿Cómo se justifica el acercamiento entre Cuba y China?
Cuba considera a China un "socio claro" en América Latina y busca fortalecer su relación estratégica con el país asiático como una alternativa al sistema global actual, percibido como excluyente. Este acercamiento se da en un contexto donde Cuba enfrenta sanciones internacionales, y busca apoyo político y económico en China para contrarrestar la influencia de Estados Unidos en la región.
¿Qué impacto tiene la presencia de bases de espionaje chinas en Cuba?
La posible presencia de bases de espionaje chinas en Cuba genera preocupación internacional, ya que podría alterar el equilibrio geopolítico en la región del Caribe, tradicionalmente influenciada por Estados Unidos. Este tipo de instalaciones refuerza las sospechas sobre el carácter estratégico de la alianza entre Cuba y China, y podría tener implicaciones significativas en términos de seguridad regional.
¿Cuáles son los desafíos que enfrenta el pueblo cubano durante estos viajes presidenciales?
El pueblo cubano enfrenta graves desafíos como apagones prolongados, escasez de alimentos y una inflación desbordada, mientras Díaz-Canel realiza giras internacionales. Esta disparidad entre la agenda presidencial y la realidad cotidiana de los ciudadanos ha generado críticas al régimen, ya que las necesidades básicas de la población no están siendo atendidas de manera efectiva.
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