
La crisis energética en Cuba continúa sin ofrecer tregua a la población.
En una nota publicada este 3 de septiembre, la Unión Eléctrica (UNE) reconoció que el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) se vio afectado durante las 24 horas del martes y que los apagones se extendieron sin pausa durante la madrugada.
La máxima afectación se registró a las 8:50 pm, con un déficit de 1,808 megawatts (MW).
Según los datos oficiales, esta mañana la disponibilidad era de apenas 1,800 MW frente a una demanda de 3,090 MW, lo que generó 1,300 MW de afectación.
El panorama no mejorará con el transcurso del día: la UNE pronosticó 1,350 MW de afectación al mediodía y, para el horario pico, un déficit de 1,657 MW que se traducirá en 1,727 MW de apagones programados.
Incidencias y causas estructurales
El propio reporte de la empresa estatal revela un panorama crítico de indisponibilidades:
Están averiadas tres unidades de la termoeléctrica (CTE) Renté y Felton, mientras otros dos bloques de las CTE Santa Cruz y Carlos Manuel de Céspedes (Cienfuegos) reciben mantenimiento.
Las limitaciones térmicas han dejado 511 MW fuera de servicio.
Por falta de combustible, 44 centrales de generación distribuida han dejado de operar (245 MW), así como y la Patana de Regla, con 43 MW menos.
La indisponibilidad por falta de lubricantes asciende a 371 MW.
En total, 659 MW están fuera de servicio únicamente por problemas de combustible y lubricantes, una cifra que desnuda la precariedad de la infraestructura energética y la dependencia de insumos que el gobierno no ha logrado garantizar.
La UNE también informó que los 28 parques solares fotovoltaicos produjeron 2.482 MWh, con una potencia máxima de 513 MW en el horario de la media.
Sin embargo, este aporte resulta insuficiente para aliviar un déficit que supera ampliamente los 1,600 MW.
Pese al discurso oficial sobre "nuevas inversiones en energías renovables", los datos evidencian que la generación alternativa apenas logra cubrir una fracción mínima de la demanda.
La Habana: apagones prolongados y falta de transparencia
La Empresa Eléctrica de La Habana confirmó en Facebook que en la capital el servicio estuvo interrumpido durante 22 horas, con una afectación máxima de 117 MW a las 8:50 pm. No se restableció hasta las 7:33 am del día siguiente.
Aunque se anunció que no sería necesario interrumpir un bloque de clientes entre las 10:00 am y las 2:30 pm, finalmente sí fue preciso cortar el suministro en el bloque de reserva debido al "alto déficit del SEN".
La explicación oficial vuelve a culpar a las "exigencias del sistema", una fórmula repetida hasta el cansancio para justificar apagones que ya forman parte de la rutina diaria de los cubanos.
Responsabilidad política y malestar social
Los reportes de la UNE y las empresas provinciales se limitan a detallar números, unidades en avería y pronósticos de déficit, pero eluden la raíz del problema: décadas de falta de inversión en la infraestructura eléctrica, corrupción en la gestión de recursos y la dependencia casi absoluta de termoeléctricas obsoletas y contaminantes.
Mientras el gobierno presenta los parques solares como un logro, la realidad es que el país sigue inmerso en apagones interminables.
Para la población, las cifras oficiales no significan más que noches enteras sin luz, alimentos echados a perder, hospitales colapsados y una economía doméstica que no resiste más improvisaciones.
El discurso gubernamental intenta presentar los apagones como un fenómeno inevitable, cuando en realidad son la consecuencia directa de políticas energéticas fallidas.
El SEN no está en crisis por causas naturales, sino por la desidia de un sistema que, en lugar de dar soluciones, se limita a publicar partes diarios que confirman el colapso.
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