La usuaria cubana @yani.cubana99 compartió en TikTok un video donde muestra el proceso de lavar ropa en su hogar, en medio de cortes eléctricos y carencias básicas que afectan a miles de familias en la isla.
“Miren, esto es una lavadora de las que ustedes saben, las de siempre. Aquí yo empecé a echar detergente a lavar la primera ropa que estuve sacando, el uniforme de mi esposo. Aquí toca enjuagar en dos palanganas, mi amor, porque aquí no hay lavadora automática. Aquí la automática soy yo”, relata mientras filma el proceso doméstico.
El apagón interrumpe la rutina: “Se me fue la corriente y miren esta cantidad de ropa que yo tenía sucia. Pues nada, toca esperar a que venga la corriente y encender el carbón porque tú sabes que hay que almorzar”, añade, mientras comienza a cocinar un picadillo en una hornilla de carbón.
Varias horas después, regresa la electricidad: “Después de varias horas sin corriente, pues se dignaron a ponerla y pude terminar de lavar. Miren toda la ropa que estuve tendiendo”.
Entre los comentarios, una persona preguntó si el carbón era accesible. “Sí, más que el gas licuado. El carbón cuesta 1 000 pesos cubanos”, respondió la creadora. En otro intercambio con tono humorístico, un usuario bromeó con llevarle ropa sucia, a lo que yani.cubana99 contestó: “Aquí la espero, con la ceniza del carbón quedarán espectaculares”.
Improvisación cotidiana en los hogares cubanos
Este tipo de testimonio se suma al de otros cubanos que han documentado cómo lavan su ropa entre escasez, apagones y falta de electrodomésticos modernos. En julio, el actor Androx Rodríguez protagonizó un tutorial casero donde muestra cómo lava con una vieja lavadora soviética Aurika y termina su video abruptamente por un apagón. “La energía no se crea ni se destruye, la quitamos”, escribió al final de su publicación.
Un mes antes, una familia de Villa Clara reveló en TikTok cómo aprovechan las pocas horas de corriente para lavar ropa con una lavadora rusa y enjuagarla en cubetas. “Contamos con pocas horas de electricidad”, comentaron mientras preparaban café en una hornilla artesanal hecha con piezas recicladas.
También se han visto casos más extremos, como el de una madre que tuvo que acudir a un río a lavar la ropa de su hija, al quedarse sin agua ni electricidad en su casa. “Estaba un poco sucio, pero pude resolver mi problema”, dijo mientras exprimía la ropa y la tendía en una cerca para que secara al sol.
Un reflejo de la precariedad estructural
Estos testimonios, grabados con sencillez pero cargados de realidad, ilustran cómo una actividad básica como lavar ropa puede convertirse en una odisea diaria en Cuba. Apagones prolongados, falta de agua corriente, altos precios del gas y la inexistencia de lavadoras automáticas obligan a muchas familias a recurrir a métodos artesanales y a la improvisación constante.
Mientras las autoridades anuncian planes de recuperación del sistema eléctrico, la vida cotidiana de millones de cubanos sigue marcada por la incertidumbre y el deterioro de los servicios más esenciales.
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