
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, extendió por un año el embargo económico de Estados Unidos a Cuba, una medida que se enmarca en una práctica habitual de administraciones tanto republicanas como demócratas desde hace más de seis décadas.
La medida, adoptada a través de un memorándum dirigido al Secretario de Estado y al Secretario del Tesoro, prolonga hasta el 14 de septiembre de 2026 el marco legal que regula las operaciones comerciales limitadas con la isla
Según el documento oficial, las facultades previstas en dicha ley estaban programadas para expirar el 14 de septiembre de 2025, pero la Casa Blanca determinó que su continuidad es de “interés nacional” para Estados Unidos.
En consecuencia, el gobierno instruyó al Departamento del Tesoro a publicar la resolución en el Registro Federal, manteniendo vigente el esquema de sanciones y autorizaciones especiales aplicadas a Cuba
La prórroga impacta directamente en las Regulaciones de Control de Activos Cubanos (31 CFR Parte 515), que establecen las condiciones bajo las cuales pueden realizarse transacciones financieras y comerciales con la isla.
Aunque la decisión mantiene las restricciones generales, garantiza la continuidad de licencias específicas que permiten ciertas exportaciones, incluidas aquellas con fines humanitarios y determinadas operaciones de carácter económico.
Con esta medida, el gobierno de Trump reafirma su línea de presión sobre Cuba, asegurando al mismo tiempo un marco legal para operaciones que, sin estas licencias, quedarían prohibidas bajo las sanciones vigentes.
El pasado año, el expresidente Joe Biden firmó la extensión hasta septiembre de 2025 del embargo económico de Estados Unidos a Cuba, una medida que se enmarca en una práctica habitual de administraciones tanto republicanas como demócratas desde hace más de seis décadas.
Un día antes de que expirara la vigencia de la ley, publicó una nota que señalaba que el ejercicio de ciertas autoridades bajo la Ley de Comercio con el Enemigo estaba programado para expirar el 14 de septiembre de 2024.
Por ello, se determinó que la continuación de esa práctica con respecto a Cuba se extendiera un año por interés nacional de Estados Unidos.
El embargo, que comenzó a implementarse de forma parcial en octubre de 1960 en respuesta a la nacionalización de empresas estadounidenses en Cuba, se amplió a su forma total en febrero de 1962.
Desde entonces, su renovación ha sido un trámite formal llevado a cabo anualmente por 13 administraciones estadounidenses.
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