
El cirujano general de Florida, Joseph Ladapo, admitió este domingo que no realizó ningún análisis sobre el impacto de eliminar las vacunas escolares obligatorias, pese al riesgo de que resurjan enfermedades ya controladas. La decisión, impulsada por el gobernador Ron DeSantis, busca convertir al estado en el primero del país en acabar con todos los requisitos de inmunización infantil.
Durante una entrevista en el programa State of the Union de CNN, el funcionario aseguró que evaluar datos no era necesario porque el debate se trata, según él, de “bien y mal”.
“Absolutamente no”, respondió cuando le preguntaron si su departamento había calculado el posible aumento de contagios de hepatitis A, sarampión, varicela o tosferina. Para Ladapo, los mandatos de vacunación equivalen a “esclavitud” y violan el derecho de los padres a decidir.
Una medida con impacto directo en la salud de la comunidad
Actualmente, la ley de Florida exige que los niños que asistan a escuelas públicas y guarderías estén inmunizados contra enfermedades como polio, hepatitis B, sarampión, rubéola, paperas, varicela y difteria-tétanos-tosferina.
Si se eliminan los requisitos, Florida quedaría expuesta a brotes similares a los ocurridos recientemente en Texas, donde un foco de sarampión dejó más de 1,300 casos, hospitalizaciones y muertes, en su mayoría entre personas no vacunadas.
DeSantis defendió la medida como parte de su cruzada por la “libertad médica” tras la pandemia. “Nuestros ciudadanos deciden sobre su cuerpo, no las agencias ni los intereses especiales”, escribió en X.
Sin embargo, incluso el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se desmarcó de la propuesta, advirtiendo que hay vacunas “tan increíbles como la de la polio” y que se debe actuar con cuidado.
Por su parte, la representante estatal demócrata Anna Eskamani calificó el plan de “peligroso y temerario”, asegurando que pone en riesgo a niños, ancianos y personas vulnerables.
Ladapo, en cambio, se convirtió en el rostro del proyecto y defendió su posición con un fuerte componente religioso: “El cuerpo es un regalo de Dios. Nadie tiene derecho a decirte qué debes poner en él ni qué debe recibir tu hijo”, declaró.
Para suprimir todos los mandatos, la administración DeSantis necesita una combinación de cambios administrativos y acciones legislativas. El proceso enfrentará una dura batalla política y legal, mientras crece la preocupación en la comunidad migrante, incluidos miles de cubanos en Florida, que temen que retrocesos ideológicos pongan en riesgo la salud de sus hijos y reabran la puerta a enfermedades que ya parecían cosa del pasado.
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