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La periodista independiente Camila Acosta denunció este domingo que dos agentes de la Seguridad del Estado vigilan de manera constante su vivienda en La Habana. En una publicación en su perfil de Facebook, compartió fotos de los represores y explicó que “la patrulla (hay al menos una), según me informan amigos y vecinos, está cerca, esperando la orden de detención en caso de salir”.
“Estos son los dos oficiales del G2 que mantienen vigilancia sobre mi vivienda. El del pulóver blanco es muy joven, no debe pasar los 22 años, pichón de esbirro con evidentes ansias de resaltar: en este, su primer operativo a mi vivienda, estuvo sacando conversación y presentándose como agente de la SE con los vecinos. El calvo ya ha sido habitual en este tipo de operativos, en uno de ellos también se me presentó como agente de la SE”, detalló.
Acosta explicó que logró fotografiarlos mientras salía a hacer unas compras: “Caminé menos de una cuadra. Ninguno de los dos me habló o se me acercó para decirme el porqué de la vigilancia. Pero sí se movilizaron en cuanto me vieron y me seguían, muy pendientes de mis movimientos”.
Sobre la reacción de los represores al notar que ella documentaba el hecho, señaló: “El calvo se alejó en cuanto vio que saqué el teléfono. El joven, el del pulóver blanco, simulaba estar esperando a alguien y hablando por teléfono. Pero su actuación fue pésima. Son demasiado evidentes. Y ya los conocemos”.
Aunque el operativo fue menos agresivo que en ocasiones anteriores, señaló que el patrón se mantiene: “Es decir, tienen más gente (suele haber solo un oficial del G2), pero no me impidieron salir a hacer las compras ni se acercaron a hablarme, como suele suceder. Al parecer, la orden es no provocar escándalos, no llamar la atención”.
En su publicación, Camila también aludió a la situación social del país: “La situación en el país es cada vez más tensa: apagones prolongados, la crisis del agua en La Habana no merma, la inflación en aumento, la falta de comida, de medicinas... la desesperación de la gente”.
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Finalmente, vinculó esta represión con la cercanía de una fecha religiosa significativa: “Estamos en vísperas del Día de la Virgen de la Caridad, la Patrona de Cuba. Hoy le encenderé una vela por Cuba, y porque esos esbirros que me impiden salir de mi casa, y esos que los mandan a representar a esta dictadura criminal, un día respondan ante la justicia”.
La denuncia fue respaldada por otros intelectuales cubanos. El escritor Jorge Fernández Era respaldó su testimonio con una denuncia similar, citando al también escritor Ángel Santiesteban, quien afirmó: “Desde ayer están ahí, incluyendo la madrugada, y siguen ahí, supongo que para no permitir que participemos en las peregrinaciones de las Vírgenes de Regla y la Caridad”.
“Para joder, acosar y violar derechos sí hay recursos”, concluyó Fernández Era.
Este lunes, 8 de septiembre, Camila Acosta confirmó que el operativo continuaba: “Segundo día consecutivo de vigilancia de la policía política cubana para impedirme salir de mi vivienda”, escribió en una nueva publicación.
El cerco a periodistas independientes, activistas y opositores es una práctica habitual de la Seguridad del Estado cubana, especialmente en fechas simbólicas o cuando se anticipa la participación en actividades públicas. Estas acciones forman parte de un patrón sostenido de represión contra la disidencia en la isla.
Esta no es la primera vez que Camila Acosta es objeto de vigilancia o represión. En mayo pasado, durante el Día de la Independencia de Cuba, denunció la presencia de seis personas frente a su casa, incluyendo agentes uniformados y miembros del pelotón conocido como Las Marianas, encargado de reprimir a mujeres opositoras. “Aunque presa en mi casa arbitrariamente, soy libre porque digo lo que pienso”, expresó entonces.
Tampoco es un hecho aislado. El pasado 4 de julio, el régimen impidió que activistas y periodistas —incluidos Acosta y Santiesteban— asistieran a una celebración en la embajada de Estados Unidos en La Habana. Se reportaron arrestos, detenciones domiciliarias y vigilancia coordinada en varias provincias.
Jorge Fernández Era, por su parte, ha sido blanco de golpizas y amenazas de muerte. En julio denunció que oficiales de la Seguridad del Estado lo agredieron físicamente y lo amenazaron con “automóviles desbocados”, “alimentos contaminados” y “huecos en las aceras”. “Para eso no murió tanta gente”, escribió entonces, tras mostrar moretones en su rostro y cuerpo.
Preguntas frecuentes sobre la represión en Cuba y la situación de los periodistas independientes
¿Por qué la Seguridad del Estado vigila a Camila Acosta?
La Seguridad del Estado vigila a Camila Acosta como parte de un patrón sostenido de represión contra la disidencia en Cuba. Esta vigilancia es habitual en fechas simbólicas o cuando se anticipa la participación en actividades públicas. Acosta, una periodista independiente, ha sido objeto de vigilancia y represión en múltiples ocasiones, como parte de las acciones del régimen para controlar y silenciar voces críticas.
¿Cuál es la situación social actual en Cuba según Camila Acosta?
Según Camila Acosta, la situación social en Cuba es cada vez más tensa debido a apagones prolongados, crisis del agua, inflación, y escasez de alimentos y medicinas. Esta situación ha incrementado la desesperación entre la población, y la represión del gobierno se intensifica en respuesta a cualquier intento de protesta o disidencia.
¿Cómo se manifiesta la represión del régimen cubano contra periodistas y activistas?
La represión del régimen cubano se manifiesta a través de vigilancia, detenciones arbitrarias, arrestos domiciliarios y cortes de internet. Estas acciones están dirigidas a silenciar a periodistas independientes, activistas de derechos humanos y opositores, especialmente durante fechas simbólicas y eventos de alta visibilidad. La represión es una herramienta habitual para controlar el disenso político y social en la isla.
¿Qué relación tiene la represión con fechas religiosas y simbólicas en Cuba?
La represión en Cuba tiende a intensificarse en fechas religiosas y simbólicas, como el Día de la Virgen de la Caridad o el aniversario del Maleconazo. Estas fechas son utilizadas por el régimen para justificar operativos de vigilancia y represión, impidiendo que activistas y opositores participen en manifestaciones o actividades públicas. De esta manera, el gobierno busca evitar cualquier tipo de protesta o conmemoración que pueda desafiar su control.
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