El presidente Donald Trump presentó este viernes la “Gold Card”, una vía acelerada para que extranjeros con alto poder adquisitivo obtengan residencia y permiso de trabajo en Estados Unidos a cambio de 1 millón de dólares, según el anuncio oficial.
La Casa Blanca no aclaró si la tarjeta sustituye al programa de inversión EB-5 (históricamente de 800,000 dólares) o si crea una nueva categoría.
El gobierno llevaba meses promocionando la iniciativa y abrió en junio una lista de espera para interesados.
El secretario de Comercio, Howard Lutnick, encargado de la implementación, acompañó a Trump en la Oficina Oval y defendió el programa como una herramienta para aumentar ingresos y atracción de capital, con la meta de recaudar 100,000 millones de dólares; el presidente sugirió destinar esos fondos a rebajas de impuestos y reducción de la deuda.
“Solo aceptaremos a personas extraordinarias de los puestos más altos”, dijo Lutnick al comparar la Gold Card con el sistema vigente, que —sostuvo— admitía perfiles del “cuartil inferior”. El funcionario argumentó que el programa no busca quitar empleos a estadounidenses, sino elevar el umbral de talento e inversión.
En paralelo, el sitio oficial del gobierno menciona otra posible vía, la “Tarjeta Trump Platinum”, con un costo de 5 millones de dólares y una estancia de hasta 270 días sin pagar impuestos por ingresos no estadounidenses; Trump no la mencionó en su anuncio de este viernes.
El lanzamiento ocurre en un contexto de endurecimiento migratorio: además de reforzar acciones contra la migración irregular, la administración ha restringido vías legales como el TPS y la libertad condicional humanitaria.
Este mismo viernes también anunció un arancel de 100,000 dólares para la visa H-1B, con el objetivo declarado de reducir su uso.
En febrero pasado, Trump explicó que la "Tarjeta Dorada" ofrecerá privilegios equivalentes a los de una "Green Card", incluyendo una vía hacia la ciudadanía estadounidense.
Sin embargo, enfatizó que, aunque este permiso facilita la residencia permanente, no implica la compra directa de la ciudadanía.
Este nuevo esquema reemplazaría al actual programa EB-5, que otorgaba "Green Cards" a extranjeros que invertían entre 800,000 y 1,8 millones de dólares en proyectos que generaran al menos diez empleos en Estados Unidos.
Esta iniciativa contrasta con la dura política migratoria que ha desarrollado la administración de Trump.
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