
La compañía Melbana Energy Ltd, con sede en Sídney, Australia, reconoció que aún no ha podido iniciar la exportación del petróleo que extrae en la costa norte de Cuba debido a problemas portuarios, apagones y condiciones logísticas adversas.
La firma había anunciado en mayo que realizaría su primer embarque a finales de junio, pero ahora proyecta concretar una exportación de prueba antes de fin de año, publicó Diario de Cuba.
Según la empresa, más de 30,000 barriles de petróleo permanecen almacenados, mientras se avanza en la perforación del pozo Amistad-2, con el que esperan incrementar la producción y acumular inventario suficiente para llenar buques de mayor capacidad.
La compañía admitió que la inestabilidad eléctrica en Cuba obligó a desviar su principal plataforma hacia un pozo de gas para abastecer la generación de energía, lo que retrasó el cronograma inicial.
Vale apuntar que en 2023, se supo que la empresa independiente encontró petróleo de "mejor calidad" en un pozo del municipio Martí, en la provincia Matanzas, según refirió en aquel momento el sitio especializado Upstream Online.
Retos y acuerdos de operación
Melbana tiene autorización para operar en el Bloque 9, un área de 2,344 km² en la franja petrolera del noroeste de la Isla, entre La Habana y Varadero, donde se concentra el 99% de las reservas nacionales. En este bloque, Melbana posee el 30% de participación, mientras que la estatal angoleña Sonangol controla el 70% restante.
Un mercado en crisis
El petróleo cubano cubre aproximadamente el 44% de la demanda nacional de energía y el gas asociado aporta otro 8%, según cifras expuestas por Diario de Cuba, que sigue de cerca el tema de marras.
Sin embargo, el país enfrenta una de las peores crisis energéticas de su historia, con apagones que superan las 20 horas diarias en varias provincias y una fuerte dependencia de envíos de Venezuela, México y compras puntuales en terceros mercados.
La apuesta de Melbana por ampliar su producción en el Bloque 9 se enfrenta así a un entorno de incertidumbre, donde los problemas logísticos internos, la falta de infraestructura portuaria y la crisis eléctrica nacional ralentizan cualquier intento de convertir el petróleo cubano en un negocio de exportación viable.
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