El régimen cubano mueve fichas en la prensa estatal: Nuevos directores en Granma y Juventud Rebelde

Yuniel Labacena Romero y Yoerky Sánchez Cuéllar © Granma
Yuniel Labacena Romero y Yoerky Sánchez Cuéllar Foto © Granma

El Buró Político del Partido Comunista de Cuba (PCC) anunció nuevos movimientos en la cúpula de los principales periódicos del oficialismo.

Yoerky Sánchez Cuéllar, hasta ahora director de Juventud Rebelde, fue promovido a la dirección de Granma, mientras que Yuniel Labacena Romero, de 36 años, asume la conducción del órgano de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).

El relevo no es más que un simple enroque dentro de la maquinaria mediática del régimen, donde los cargos de dirección en la prensa estatal no dependen de resultados periodísticos, sino de la fidelidad política.

Sánchez, de 41 años, no solo es periodista, sino diputado a la Asamblea Nacional, miembro del Comité Central del PCC e integrante del Consejo de Estado.

Su ascenso a Granma confirma que la obediencia al aparato partidista es el único requisito para dirigir el diario que funge como órgano oficial del PCC.

Por su parte, Labacena Romero, graduado en 2014, ha hecho toda su carrera en Juventud Rebelde, medio en el que se formó como reportero y llegó a subdirector editorial.

También integra el Comité Nacional de la UJC, lo que asegura la continuidad de la línea ideológica marcada por el Partido.

Antecedentes de destituciones silenciosas

El movimiento llega más de un año después de la salida de Yailín Orta Rivera de la dirección de Granma.

Su destitución nunca fue anunciada oficialmente, aunque en mayo de 2024, cuando ya llevaba dos meses fuera del cargo, fuentes internas confirmaron al portal CubaNet que su gestión había provocado la fuga de periodistas y un clima de tensión en la redacción.

El influencer Alexander Otaola denunció entonces que fue acusada de robo y desvío de recursos, desde piezas de carros, autos completos y cientos de cajas de pollo destinadas a la alimentación de los trabajadores del diario.

Orta, quien antes dirigió Juventud Rebelde, estuvo al frente de Granma desde diciembre de 2017, hasta que fue sustituida provisionalmente por Dilbert Reyes Rodríguez, hasta que ahora se oficializa a Sánchez como nuevo director.

El secretismo sobre la salida de directivos es una constante. El propio Granma mantuvo a Orta en su página de "¿Quiénes somos?" durante meses, mientras Díaz-Canel visitaba las instalaciones acompañado de la funcionaria ya destituida, sin hacer mención a los cambios.

Esta opacidad refleja la falta de transparencia del sistema, donde los relevos se deciden en instancias partidistas sin rendición de cuentas a la ciudadanía.

Una prensa sin voz propia

En Cuba, la prensa oficial no actúa como fiscalizadora del poder ni responde a las necesidades de los lectores. Gran parte de sus páginas se dedican a reproducir consignas, justificar las políticas gubernamentales y maquillar la profunda crisis que atraviesa el país.

Las críticas sociales, las denuncias ciudadanas o los debates abiertos no tienen cabida en publicaciones como Granma o Juventud Rebelde, lo que ha generado un distanciamiento creciente entre la población y estos medios.

El propio Díaz-Canel, en una visita a Granma en 2023, insistió en que debía convertirse en "el periódico más leído de Cuba" y captar al público joven con "originalidad e innovación".

Sin embargo, evitó referirse a la falta de credibilidad de sus contenidos, uno de los puntos más cuestionados por los cubanos que, en su mayoría, rechazan el tono triunfalista y propagandístico con el que se intenta encubrir la realidad nacional.

Propaganda en lugar de periodismo

El traslado de cuadros entre Juventud Rebelde y Granma confirma un patrón que se repite desde hace años: cuando un director cae en desgracia, otro es movido desde un medio afín, sin importar los resultados ni la calidad del trabajo realizado.

No se trata de fortalecer al periodismo, sino de mantener el control férreo sobre la narrativa oficial.

Mientras el país atraviesa una de las peores crisis económicas y sociales de su historia, los principales diarios de la isla se limitan a ser voceros del Partido, incapaces de cuestionar la gestión gubernamental ni de reflejar la cotidianidad de los cubanos, marcada por la escasez, la inflación y los apagones.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.



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