
El destacado bailarín, coreógrafo y maestro cubano Alfredo O’Farrill Pacheco, conocido en el ámbito artístico como Papá Shangó, falleció en la tarde del lunes 6 de octubre en La Habana, según confirmaron instituciones culturales del país.
Premio Nacional de Danza en 2024, O’Farrill dedicó más de tres décadas de su vida al arte danzario, convirtiéndose en una figura imprescindible del Conjunto Folklórico Nacional de Cuba y de la cultura nacional. Su labor como primer bailarín, docente y promotor de las raíces africanas en la danza cubana marcó a generaciones de artistas dentro y fuera de la Isla.
La noticia de su fallecimiento generó una ola de condolencias desde el mundo institucional y artístico. La Universidad de las Artes (ISA), donde fundó la Facultad de Arte Danzario y dirigió durante una década el perfil de Danza Folklórica, lamentó su pérdida y destacó que “su legado en la danza folklórica cubana es eterno”.
El Teatro Nacional de Cuba, por su parte, lo recordó como "primer bailarín, maestro y coreógrafo, figura imprescindible del Conjunto Folklórico Nacional", y expresó “las más profundas condolencias” a familiares, amigos y compañeros.
Desde sus redes sociales, el Conjunto Folklórico Nacional de Cuba emitió un extenso mensaje donde lo calificó como “un artista íntegro, un hombre de pueblo y de la cultura”, y resaltó que su legado “perdurará en cada tambor, en cada movimiento que evoque la fuerza y la espiritualidad del folklore cubano”. También señalaron: “Durante más de tres décadas, O’Farrill dedicó su vida al arte danzario, convirtiéndose en un referente de la danza folklórica cubana, ejemplo de rigor, talento y amor por las tradiciones de nuestra identidad”.
O’Farrill inició su trayectoria tras participar en la Campaña de Alfabetización. Se formó en el grupo de aficionados El Nuevo Teatro de Danza y más tarde ingresó al Conjunto Folklórico Nacional, donde alcanzó la categoría de primer bailarín y permaneció durante treinta años. Compartió escenario con figuras como Johannes García, Santiago Alfonso y Silvina Fabars, y se formó bajo la guía de maestros como Lázaro Ross, Nieves Fresneda, Rogelio Martínez Furé y Ramiro Guerra.
También fue docente en escuelas de arte y fundador de la Facultad de Arte Danzario del ISA, donde se graduó como Licenciado y Máster. Ocupó además cargos de asesoría y fue miembro del Consejo Internacional de la Danza (CID), la UNEAC y el Consejo Nacional de las Artes Escénicas.
Entre los múltiples reconocimientos que recibió figuran la Medalla por la Alfabetización (1981), la Distinción por la Cultura Nacional (1989), la Medalla Raúl Gómez García (1989), el Diploma al Mérito Pedagógico (2014), así como distinciones internacionales otorgadas por Ghana, Italia y Zaire.
En 2024, el jurado del Premio Nacional de Danza decidió por unanimidad reconocer su trayectoria por su aporte ejemplar como artista y pedagogo, tras evaluar a ocho nominados de todo el país.
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