
Mientras hay más de mil circunscripciones en la capital cubana sin saneamiento y toneladas de basura se acumulan en las calles, el régimen organizó un acto de reconocimiento en la Comunidad Granma, en el municipio de La Lisa, uno de los que Miguel Díaz-Canel acusó públicamente de no participar en la jornada nacional de saneamiento el 5 de octubre.
El evento de agasajo fue presidido por Gerardo Hernández Nordelo, coordinador nacional de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) quien entregó estímulos a funcionarios, entidades estatales y cederistas por su supuesta “destacada labor” en tareas de higienización en el territorio.
Entre los galardonados estuvieron varias direcciones del Ministerio del Interior (MININT), delegados del Poder Popular y grupos empresariales subordinados al Estado.
Sin embargo, unos días antes, Díaz-Canel denunció en una reunión de alto nivel que en La Lisa “no salió nadie” a trabajar en la recogida de basura, en referencia directa al operativo de limpieza del fin de semana pasado.
El mandatario criticó la inacción de delegados y coordinadores políticos en varios municipios, y pidió que se les pidieran cuentas “con nombres y apellidos”.
“En Diez de Octubre no se trabajó. Hubo lugares en Playa donde no se hizo nada. En La Lisa, que está bastante complicada, tampoco salió nadie. ¿En esos lugares no tenemos delegados de circunscripción? ¿No hay coordinadores políticos? Pues que vengan todos a rendir cuentas”, reclamó Díaz-Canel.
La contradicción entre el discurso presidencial y el acto de condecoración evidencia el caos, la disonancia y la falta de coherencia en la gestión del problema sanitario que afecta a más de dos millones de habaneros.
La capital, sumida en una profunda crisis de infraestructura y servicios, ha visto colapsar su sistema de recogida de residuos sólidos, sin que el gobierno ofrezca una solución estructural.
Según cifras oficiales, el operativo del fin de semana pasado permitió recoger más de 35 mil metros cúbicos de basura, pero solo se logró limpiar unas 300 circunscripciones, lo que representa una fracción mínima de la ciudad.
A pesar de esta realidad, el gobierno opta por premiar con banderas y diplomas a actores institucionales y militares, mientras ignora el descontento ciudadano y las denuncias públicas sobre las pésimas condiciones higiénicas en barrios como Marianao, San Miguel del Padrón o Cerro, donde los vertederos improvisados conviven con niños, ancianos y centros escolares.
Durante el acto en La Lisa, los participantes aprovecharon para expresar solidaridad con el pueblo palestino y condenar la presencia militar de Estados Unidos en el Caribe, desviando el foco del verdadero problema que afecta a los cubanos: la insalubridad creciente en sus barrios.
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