Una operación conjunta entre la Patrulla de Carreteras de Florida (FHP) y la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) resultó en la incautación de 173 kilogramos de cocaína, valorados en 14,7 millones de dólares, transportados en un camión interceptado en la autopista Florida Turnpike, al sur del estado.
La incautación, realizada el pasado 5 de octubre de 2025, fue anunciada oficialmente diez días después por la oficina ejecutiva del gobernador Ron DeSantis, destacando la importancia del operativo como parte de su política de “tolerancia cero” hacia las drogas ilegales en el estado.
La alerta fue emitida por la oficina de la DEA en West Palm Beach, que advirtió a la FHP sobre “información de inteligencia sobre un camión semirremolque sospechoso de transportar narcóticos desde la frontera entre México y Texas hasta el sur de Florida”.
La inspección y el hallazgo
Los agentes de la Unidad de Interdicción Criminal (CIU) de la FHP localizaron el vehículo circulando hacia el sur y procedieron a realizar una parada de tráfico legal en la autopista.
Durante la inspección, los oficiales detectaron “una trampilla oculta que contenía varias bolsas de lona llenas de cocaína”, según detalló un comunicado oficial.
Los ocupantes del camión fueron detenidos y puestos bajo custodia federal, y se reveló que uno de ellos había sido previamente deportado de Estados Unidos.
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Las identidades de los sospechosos no fueron divulgadas, ya que el caso permanece en jurisdicción federal.
El hallazgo es significativo no solo por el volumen -equivalente a 381 libras de cocaína- sino por el contexto: la droga estaba escondida en un compartimento oculto, método comúnmente utilizado por organizaciones criminales para eludir controles carreteros.
“Este tipo de incautaciones son posibles cuando existe coordinación interinstitucional”, afirmó el vicegobernador Jay Collins.
Mensaje político: Drogas, frontera y orden
El operativo ha sido presentado por las autoridades como un ejemplo de efectividad policial y coordinación federal-estatal, en sintonía con la retórica de seguridad de la actual administración estatal.
“Florida continúa siendo un estado de ley y orden bajo el liderazgo del gobernador Ron DeSantis”, subrayó el comunicado oficial, añadiendo que “cuando trabajamos juntos, detenemos las drogas peligrosas antes de que lleguen a nuestras calles”.
El vicegobernador Jay Collins fue enfático:
“Nuestro mensaje a los narcotraficantes es claro: no traigan su veneno a nuestro estado. Los encontraremos, los arrestaremos y siempre estaremos en primera línea para proteger a los floridanos”.
Desde la oficina del gobernador también se hizo alusión a la política migratoria y fronteriza nacional, al atribuir a la supuesta “seguridad en la frontera sur” la presión que obliga a los cárteles a adoptar nuevas rutas terrestres más riesgosas.
“Con el cierre de la frontera sur, los cárteles transnacionales del narcotráfico ya no pueden cruzar la frontera simplemente con armas, drogas y mensajeros humanos”, declaró Dave Kerner, director ejecutivo de la FHP. “Esto nos permite investigar la cadena de suministro hasta su origen y atacar la fuente del mal: los cárteles criminales y sus recursos”.
Florida, una ruta clave del narcotráfico
El caso no es aislado. Según datos oficiales, desde 2019 la FHP ha incautado más de 14,000 kilogramos de drogas ilegales en distintos operativos carreteros.
Entre estas cifras destacan 925 kilogramos de cocaína, 23,5 de fentanilo, 14 de heroína, 9,600 de marihuana y 19 de MDMA.
La autopista Florida Turnpike, uno de los corredores más transitados para el transporte interestatal en el sur del estado, ha sido identificada como una vía secundaria clave para los narcotraficantes que buscan evitar los refuerzos fronterizos en la línea México-Texas.
Estas rutas terrestres se han convertido en puntos focales para los operativos antidroga, con técnicas sofisticadas de ocultamiento como compartimentos falsos en vehículos de carga, que dificultan las inspecciones rutinarias.
Los detenidos permanecen bajo investigación federal y podrían enfrentar cargos por tráfico interestatal e internacional de estupefacientes, además de otros cargos relacionados como reingreso ilegal al país, en el caso del individuo deportado.
El caso podría abrir la puerta a investigaciones más amplias sobre redes criminales transnacionales que operan entre México y el sur de Estados Unidos. Según el comunicado, las autoridades están enfocadas no solo en el decomiso, sino en el seguimiento de la cadena de suministro hasta sus orígenes.
“Florida seguirá liderando con acción decisiva, aplicación inquebrantable de la ley y una sólida cooperación interinstitucional para desmantelar las operaciones de narcotráfico y garantizar que las organizaciones criminales no encuentren refugio en el Estado del Sol”, concluyó la declaración oficial.
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