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Dos bombarderos estratégicos B-52 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos sobrevolaron el mar Caribe frente a las costas de Venezuela, en el marco de maniobras militares antinarcóticos coordinadas por el Comando Sur (SOUTHCOM), informaron este miércoles fuentes oficiales norteamericanas.
Las aeronaves, conocidas por su capacidad de carga y alcance intercontinental, se integraron a los ejercicios conjuntos del Grupo Anfibio de Preparación USS Iwo Jima, junto a helicópteros de combate AH-1Z Cobra y UH-1Y Venom del 22.º Batallón Expedicionario de Marines, desplegados en la región como parte de la misión estadounidense para “interrumpir el tráfico ilícito de drogas y proteger el territorio nacional”.
Según un comunicado del Comando Sur, las operaciones se desarrollan en coordinación con el Departamento de Defensa y bajo las prioridades estratégicas del presidente Donald Trump, quien ha ordenado un reforzamiento de las capacidades navales y aéreas en el Caribe durante su segundo mandato.
Los registros públicos de seguimiento aéreo muestran que las aeronaves se mantuvieron en todo momento dentro del espacio aéreo internacional, sin ingresar en territorio venezolano.
Sin embargo, la ruta de vuelo —visible en plataformas de monitoreo— provocó especulaciones en redes sociales por la aparente figura trazada frente al litoral controlado por el gobierno de Nicolás Maduro.
El despliegue aéreo se produce en un contexto de creciente tensión entre Estados Unidos y Venezuela, apenas 24 horas después de que el presidente Trump anunciara un operativo militar contra una embarcación vinculada al narcotráfico en aguas internacionales cercanas al país sudamericano.
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Según el mandatario, la acción, autorizada bajo sus prerrogativas ejecutivas, dejó seis personas muertas, identificadas como miembros de una “organización terrorista designada”.
Trump afirmó que la embarcación transitaba una ruta conocida de tráfico de estupefacientes y que la inteligencia estadounidense confirmó su conexión con redes de narcoterrorismo.
“No hubo bajas entre las tropas estadounidenses”, aseguró el presidente en un mensaje difundido por sus redes oficiales.
Washington ha descrito las operaciones como parte de una estrategia de presión contra el llamado “cartel de Maduro”, una estructura criminal que, según la Casa Blanca, opera bajo protección estatal en Venezuela.
En 2020, Estados Unidos ya había presentado cargos judiciales por narcoterrorismo contra Nicolás Maduro y varios altos funcionarios de su régimen.
En respuesta, el gobierno venezolano calificó las maniobras estadounidenses como una “agresión armada” y anunció el despliegue del plan de defensa “Independencia 200” en zonas costeras y fronterizas, movilizando tropas, milicias y reservistas.
El ministro de Interior, Diosdado Cabello, afirmó que las operaciones de Washington buscan “imponer un cambio de régimen y apropiarse de los recursos naturales venezolanos”.
La televisora estatal Venezolana de Televisión transmitió imágenes de ejercicios militares internos, con mensajes de respaldo a Maduro por parte de las Fuerzas Armadas Bolivarianas y representantes de países aliados de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA), entre ellos Cuba, Nicaragua y Bolivia.
La vicepresidenta Delcy Rodríguez calificó los ataques a embarcaciones como “ejecuciones extrajudiciales y sumarias” y exigió la intervención del Consejo de Seguridad de la ONU.
Otros países de la región como Colombia también se han opuesto a la presencia militar estadounidense en la zona.
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