Un cubano revive el lado más oscuro de Goya en una impactante película animada

El director hispanocubano James A. Castillo, creador del filme animado The Quinta’s Ghost, que explora el universo oscuro de Goya, presentado recientemente en el Festival de Sitges (España). Foto © Collage/Instagram/murfish

El director y diseñador hispanocubano James A. Castillo se adentra en el universo más inquietante de Francisco de Goya con la película de animación El fantasma de la Quinta, una obra que explora la relación entre el arte, la muerte y la locura desde una mirada profundamente humana.

En entrevista con EFE, publicada por La Conexión USA, Castillo explicó que el proyecto nació de su interés por llevar la animación a territorios poco explorados, en este caso el terror, y de la necesidad de reflexionar sobre “la mortalidad y el arte”.

“Goya reunía todos los temas que quería tratar: la historia de España, la muerte, el arte, su crítica a la Iglesia y la Inquisición”, señaló el realizador, quien confesó que desde niño lo marcó la visión del famoso cuadro Saturno devorando a su hijo.

El filme, presentado en el Festival de Sitges (España), retrata al Goya de 1819, un hombre de 72 años, viudo, enfermo y sordo, que se refugia en la Quinta del Sordo buscando paz, pero termina enfrentado a sus propios fantasmas mientras crea las célebres Pinturas negras sobre las paredes de su casa.

Castillo decidió narrar la historia desde la perspectiva de la finca misma, convertida en un “narrador omnisciente” que observa con horror, compasión y fascinación al artista en su declive.

“Quise centrarme en Francisco, el hombre detrás del genio”, explicó el director, quien concibe la película como un intento de arrancar la pátina histórica del personaje y mostrar su fragilidad. En su visión, Goya no es solo el pintor universal, sino un ser humano atrapado entre la enfermedad, la soledad y sus visiones interiores.

A lo largo del proceso creativo, el cineasta contó con la colaboración del guionista Julio Serrano, quien ayudó a construir la atmósfera emocional del relato. La ausencia de información precisa sobre los últimos años del pintor —marcados por la muerte de su esposa y de su mejor amigo, Martín Zapater— permitió a Castillo especular libremente sobre lo que pudo haber ocurrido en aquella casa, sin perder el respeto por el trasfondo histórico.

El realizador recordó que las Pinturas negras permanecieron ocultas durante sesenta años, y que el propio Goya murió sin saber que algún día serían vistas. Esa idea de la creación como un acto íntimo, condenado al silencio, atraviesa toda la película.

Con El fantasma de la Quinta, James A. Castillo, artista de origen cubano formado entre La Habana, España y Reino Unido, rescata la figura de Goya desde una sensibilidad contemporánea, donde la animación se convierte en vehículo para explorar los límites del arte, la locura y la memoria. Una mirada que, desde lo cubano y lo universal, devuelve vida y emoción a uno de los capítulos más oscuros de la historia del arte.

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