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Una familia cubana dividida por una política migratoria enfrenta el dolor de la distancia y la incertidumbre del futuro, mientras clama por una excepción humanitaria que permita la reunificación de una menor con sus padres en Estados Unidos.
En el centro del drama se encuentra Lauren, una adolescente de 15 años que permanece en Cuba sin poder reencontrarse con sus padres, quienes emigraron hace tres años a Miami bajo un proceso legal de reunificación familiar.
Tres años de separación y un obstáculo inesperado
En 2022, Leymi Reyes Figueredo y su esposo emprendieron el camino hacia Estados Unidos tras ser reclamados por un hijo del hombre, ciudadano estadounidense.
Como parte del proceso migratorio, dejaron temporalmente en Cuba a Lauren al cuidado de sus abuelos maternos, con el plan de que más adelante pudiera reunirse con ellos mediante una visa F2A.
Esta categoría está diseñada para hijos solteros menores de 21 años de residentes permanentes legales.
“El plan era traerla con una visa de inmigrante F2A”, explicó Reyes, recordando cómo desde el inicio contaron incluso con el respaldo de la oficina del senador Marco Rubio para intentar acelerar el trámite.
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Sin embargo, todo cambió abruptamente en junio de 2025, cuando entró en vigor una proclama presidencial impulsada por el presidente Donald Trump.
Esta medida, conocida como “travel ban”, restringe el ingreso a Estados Unidos de ciudadanos provenientes de varios países, entre ellos Cuba, alegando razones de “seguridad nacional”.
Una visa negada por orden presidencial
Pese a los esfuerzos y la documentación presentada, el sueño de reunificación se desmoronó con una notificación oficial.
“El 8 de agosto nos informaron que la visa de Lauren fue negada por la proclama presidencial”, contó Reyes, todavía conmovida por el golpe recibido.
La medida afecta de manera directa a solicitantes de diversas categorías de visa, entre ellas las de reunificación familiar (F1, F2A, F2B, F3, F4), así como visas de turismo (B1/B2), intercambio académico (J), estudios (M) y hasta la conocida lotería de visas (DV).
Solo se contemplan exenciones en situaciones médicas críticas, razones humanitarias o casos considerados de “interés público”.
La voz más conmovedora del reclamo es la de Eva Figueroa, abuela de Lauren y paciente de cáncer.
La mujer vive no solo con el peso de su enfermedad, sino también con la angustia de no saber si podrá ver de nuevo a su nieta.
Entre lágrimas, hizo un llamado desesperado al presidente Trump para que permita una excepción en el caso de la menor.
“Tengo fe en Dios, pero Trump nos tiene que ayudar con esto”, dijo Figueroa en declaraciones a Telemundo 51.
La abuela relató, con dolor, cómo Lauren comienza a dudar si es bienvenida en el país donde residen sus padres: “Ella me pregunta si realmente debería intentar venir a un país donde no la quieren”.
Para Eva, la separación no solo es injusta, sino cruel: “Liberen a los menores del travel ban… los niños no vienen a hacer daño”, insistió con la voz quebrada por la emoción y la enfermedad.
La familia Reyes-Figueroa insiste en que su caso no es único. Muchos niños cubanos se encuentran atrapados en un limbo migratorio, separados de sus padres a causa de una medida que no contempla las particularidades humanas detrás de cada solicitud de visa.
Por eso, hacen un llamado al gobierno estadounidense para que se otorguen excepciones en casos de reunificación familiar y se garantice que los menores no sean víctimas colaterales de decisiones políticas.
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