¿Qué países latinoamericanos se abstuvieron o votaron en contra de Cuba en la ONU?

Además del voto en contra de Argentina y Paraguay, el régimen cubano sufrió las abstenciones de Ecuador y Costa Rica. Los resultados marcan una nueva etapa en la región, donde la diplomacia se aleja de la nostalgia revolucionaria y se centra en la defensa de principios democráticos e intereses nacionales.

Javier Milei, Bruno Rodríguez y Santiago Peña © X / @JMilei - @BrunoRguezP - @SantiPenap
Javier Milei, Bruno Rodríguez y Santiago Peña Foto © X / @JMilei - @BrunoRguezP - @SantiPenap

Vídeos relacionados:

Por primera vez desde que comenzó la votación anual en Naciones Unidas contra el embargo estadounidense, dos países latinoamericanos —Argentina y Paraguay— votaron en contra de Cuba, mientras Ecuador y Costa Rica se abstuvieron, rompiendo así el histórico consenso regional que durante más de tres décadas sirvió de escudo diplomático al régimen de La Habana.

El resultado de la votación de 2025 —165 votos a favor, 7 en contra y 12 abstenciones— confirmó un cambio de clima político en América Latina, donde el respaldo automático a Cuba empieza a diluirse a medida que la región gira hacia gobiernos más liberales, democráticos y críticos del autoritarismo.

Un resultado que marca época

Según los datos oficiales de Naciones Unidas, los siete votos en contra provinieron de Argentina, Hungría, Israel, Estados Unidos, Macedonia del Norte, Paraguay y Ucrania.

Las 12 abstenciones incluyeron a Polonia, Rumanía, Bosnia-Herzegovina, Costa Rica, Ecuador, Estonia, Marruecos, Albania, Lituania, Moldavia, República Checa y Letonia.

Se trata del menor respaldo global a Cuba en más de una década, y la primera vez que América Latina muestra abiertamente fisuras frente a la tradicional narrativa cubana del “bloqueo genocida”.

Argentina y Paraguay: Ruptura con el pasado

El caso más impactante fue el de Argentina, cuyo gobierno encabezado por Javier Milei marcó un giro radical en política exterior.


Lo más leído hoy:


Milei, quien asumió en diciembre de 2023, ha alineado su diplomacia con Estados Unidos, Israel y la Unión Europea, reivindicando abiertamente los valores de la democracia liberal y la economía de mercado.

Desde la Cancillería argentina se justificó el voto contrario a la resolución cubana en Naciones Unidas como una posición coherente con la política exterior del gobierno de Milei, centrada en la defensa de la democracia, las libertades individuales y los derechos humanos.

El giro marca una ruptura con la línea diplomática sostenida por los gobiernos kirchneristas y peronistas durante las dos últimas décadas, que mantuvieron una estrecha relación con los regímenes de La Habana, Caracas y Managua, enmarcados en el llamado eje del “socialismo del siglo XXI”.

En Paraguay, el gobierno de Santiago Peña también marcó un cambio de rumbo en política exterior.

Tras años de matices diplomáticos en torno a Cuba –algunos de estrechas relaciones-, Asunción votó en contra de la resolución presentada por La Habana, en sintonía con su línea de respaldo a las democracias representativas y al respeto de los derechos humanos en la región.

La decisión ha sido interpretada como un gesto simbólico dentro de un contexto regional en transformación, donde varios gobiernos latinoamericanos comienzan a tomar distancia de los viejos alineamientos ideológicos del siglo XX y a priorizar la cooperación con las democracias liberales occidentales.

Ecuador y Costa Rica: Abstención estratégica

En el bloque de las 12 abstenciones, destacaron dos latinoamericanos: Ecuador y Costa Rica.

El presidente ecuatoriano Daniel Noboa, en el poder desde noviembre de 2023, ha buscado reposicionar al país como un socio fiable de Estados Unidos y Europa, tras años de ambigüedad diplomática bajo el correísmo.

Su abstención refleja un intento de equilibrar pragmatismo económico con principios democráticos, evitando una ruptura frontal con La Habana pero dejando clara su distancia del castrismo.

Costa Rica, por su parte, mantuvo una postura coherente con su tradición democrática. San José no suele confrontar directamente a Cuba, pero tampoco respalda sus posturas en foros internacionales. Su abstención se interpretó como un mensaje de disconformidad con la falta de libertades en la isla, sin dramatizar el gesto con una votación negativa.

Un cambio regional en marcha

La votación de 2025 se produce en un momento de reacomodo político en América Latina, donde varios países han girado hacia posiciones más críticas con los regímenes autoritarios.

En Bolivia, el gobierno interino de transición que sigue a la derrota del MAS en las elecciones de septiembre ha anunciado un cambio de rumbo, aunque el nuevo presidente electo aún no ha asumido. Analistas anticipan que la futura administración adoptará una línea más moderada y menos dependiente de La Habana y Caracas.

En Chile, aunque el gobierno de Gabriel Boric mantiene un discurso de izquierda, ha tomado distancia de la represión cubana, venezolana y nicaragüense, conscientes del costo político de asociarse con dictaduras en un contexto global donde la democracia vuelve a ser una bandera de legitimidad.

En conjunto, la región muestra una pérdida clara de afinidad política con el castrismo, en parte por la desacreditación de sus modelos aliados (Venezuela y Nicaragua), cada vez más aislados y bajo sanciones internacionales. Descontando ambos regímenes aliados, solo los gobiernos de México, Colombia y Brasil mantienen estrechas relaciones con la dictadura de La Habana.

Cuba, sola y sin relato

El desgaste del apoyo latinoamericano ocurre mientras Cuba atraviesa su peor crisis económica desde los años noventa.

Con una inflación galopante, apagones diarios y una emigración sin precedentes —más de 650,000 cubanos han abandonado la isla desde 2021—, el discurso del “bloqueo” ya no convence ni siquiera a sus antiguos socios.

Las revelaciones sobre los 18,000 millones de dólares en activos de GAESA, el conglomerado militar que controla más del 70 % de la economía cubana, han expuesto la contradicción entre el relato de asfixia y la acumulación de riqueza por parte de la élite militar.

Mientras tanto, las denuncias sobre mercenarios cubanos reclutados por Rusia para combatir en Ucrania han terminado de erosionar la imagen del régimen ante países europeos y aliados occidentales.

Fin de una era diplomática

Durante décadas, Cuba fue un símbolo regional de resistencia y soberanía. Pero en 2025, su narrativa de víctima pierde peso frente a la evidencia de un sistema represivo, empobrecido y sostenido por intereses militares y alianzas autoritarias.

Los resultados de la ONU marcan el inicio de una nueva etapa en Latinoamérica, donde la diplomacia ya no se guía por la nostalgia revolucionaria, sino por la defensa de principios democráticos y por los intereses nacionales.

El consenso se rompió. Y el aislamiento de Cuba, esta vez, no lo provocó solamente Washington, sino que la administración Trump encontró apoyos entre los propios vecinos de la región.

COMENTAR

Archivado en:

Redacción de CiberCuba

Equipo de periodistas comprometidos con informar sobre la actualidad cubana y temas de interés global. En CiberCuba trabajamos para ofrecer noticias veraces y análisis críticos.


Sigue a CiberCuba en Google Discover: click aquí


Recibe las noticias de CiberCuba en WhatsApp: click aquí


¿Tienes algo que reportar?
Escribe a CiberCuba:

editores@cibercuba.com

+1 786 3965 689


Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.




Siguiente artículo:

No hay más noticias que mostrar, visitar Portada