El juicio por espionaje contra el exministro de economía, Alejandro Gil Fernández, se ha gestado bajo un manto de secretismo, vigilancia extrema y exclusión familiar.
Para sus allegados, el proceso -celebrado a puertas cerradas y sin garantías de transparencia- parece sellado de antemano.
La hermana del acusado, la expresentadora de televisión y abogada María Victoria Gil, quien ha seguido de cerca el caso, reconoce que el horizonte judicial solo contempla a partir de ahora tres escenarios posibles, aunque admite con resignación que todos parecen conducidos por una lógica ya escrita: la culpabilidad.
En recientes declaraciones al youtuber Darwin Santana -tras concluir este miércoles la segunda jornada del juicio- María Victoria Gil lanzó una advertencia cargada de angustia:
“Pienso, para mal, que es una sentencia ya dictada. Dios quiera que me equivoque.”
Su testimonio marca el tono de una familia que se siente excluida y traicionada por un sistema judicial que no ofrece garantías mínimas de transparencia ni justicia.
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“Un juicio cerrado, sin transparencia”: El testimonio tras el segundo día
María Victoria Gil ofreció un desgarrador resumen del proceso vivido por su familia durante las dos jornadas del juicio celebrado en el Tribunal de Marianao, supervisado por el Tribunal Supremo Popular, como corresponde a los delitos tipificados como atentado contra la seguridad del Estado.
“Se celebró el juicio dos días a puertas cerradas, con un gran despliegue de seguridad tanto para el pueblo como para la prensa, y ha sido con un absoluto secretismo”, relató.
“No se le ha permitido a mi sobrina entrar… solamente ha podido entrar mi sobrino, que no ha dicho absolutamente nada", precisó.
La abogada mostró su confianza personal en el presidente del Tribunal Supremo, Rubén Remigio Ferro: “Es una persona a la que admiro y en la que confío ciegamente”.
También se refirió con respeto al abogado defensor: “El doctor Abel Solá… considerado en este momento uno de los más grandes penalistas de Cuba y especialista precisamente en el delito de espionaje”.
Sin embargo, esa confianza institucional convive con una amarga desilusión: “Todas mis esperanzas de que antes del juicio oral se hiciera un sobreseimiento libre del expediente por falta de pruebas… no se dio. Lo pedí muchísimo a Dios, pero no se cumplió.”
Según María Victoria Gil, a partir de ahora quedan solo tres escenarios posibles:
1-Que la Fiscalía eleve a definitivas sus conclusiones provisionales y mantenga su solicitud de cadena perpetua.
“Una opción —dijo— es que la Fiscalía mantenga su petición de cadena perpetua.”
2-Que la Fiscalía modifique sus conclusiones y solicite una pena menor.
“Otra opción es que la Fiscalía eleve definitivas otras conclusiones más moderadas, y con una sanción menor.”
3-Que la Fiscalía retire la acusación por completo.
“La tercera opción es que la Fiscalía retire la acusación… eso es como pedirle a Dios algo imposible.”
“Les juro por lo más sagrado que no tengo información alguna”, insistió.
“Pienso, para mal, que es una sentencia ya dictada", concluyó.
“Esto es un caso típico de un ensañamiento brutal”: Entrevista previa con Javier Díaz
Días antes del juicio, María Victoria Gil ya había advertido públicamente sobre las condiciones del proceso y de su hermano, en una entrevista con el periodista Javier Díaz, de Univision.
Allí denunció la incomunicación impuesta a la familia y describió el proceso como un castigo con motivaciones políticas.
“El juicio está totalmente blindado… no tengo comunicación porque a mi sobrina y a mi sobrino desde ayer les quitaron el internet y les bloquearon el WhatsApp”, afirmó, evidenciando el grado de control y aislamiento aplicado desde el momento en que se anunció la fecha del juicio, detalle del que la familia se enteró por la televisión estatal.
Con contundencia, calificó el proceso como persecución: “Esto es un caso típico de un ensañamiento brutal.”
Y apuntó a que su hermano no fue perseguido por traición al Estado, sino por querer reformarlo: “Yo dudo mucho que mi hermano haya sido capaz de convertirse en un espía. Lo que sí pienso es que quiso cambiar cosas… se volvió molesto porque quiso cambiar cosas dentro de la estructura económica de Cuba.”
A su juicio, las reformas que Alejandro Gil defendió desde su cargo ministerial -aperturas hacia la propiedad privada y el sector no estatal- lo colocaron en una posición incómoda dentro del esquema de poder, convirtiéndolo en objetivo.
Trato vejatorio y deterioro físico
Más allá de la imputación legal, María Victoria describió un cuadro físico alarmante: “Está sufriendo… tratos vejatorios… ha bajado 50 libras, no tiene cabello, tiene una alopecia areata provocada por el estrés.”
Gil Fernández lleva más de un año detenido en una prisión de alta seguridad. Su hija, Laura María Gil, denunció que ni siquiera pudo asistir al juicio y calificó las acusaciones como una “total manipulación”.
“A mí nada me cambia la idea de que espía no es”, expresó. También su hijo, Alejandro Arnaldo Gil González, estuvo presente en la audiencia, aunque sin brindar declaraciones.
“Habla, no te pliegues”
Uno de los llamados más conmovedores de María Victoria fue dirigido directamente a su hermano, a quien animó a no guardar silencio ni sacrificarse por otros: “Le dije a mi hermano… habla, no te pliegues, no tengas miedo… más vale morir con dignidad que vivir humillado.”
“La dignidad no tiene precio… la libertad no tiene precio… la verdad no tiene precio.”
Con ese mismo tono insistió en que no valía la pena proteger a nadie que no lo merezca: “No cuides las espaldas de alguien que nadie lo merece… pon toda la carne en el asador.”
Y concluyó con una sentencia de enorme carga simbólica: “Morir por una causa de verdad en la que has puesto a la palestra toda la corrupción de una cúpula castrista… vale la pena morir y convertirte en un héroe de la patria.”
El juicio, que se desarrolla bajo estrictas medidas de seguridad, no ha ofrecido acceso a prensa, observadores independientes ni familiares fuera de los seleccionados. La Fiscalía mantiene una acusación de espionaje -delito considerado “contra la seguridad del Estado”- y ha solicitado la cadena perpetua como sanción.
Más allá de lo jurídico, lo que emerge con fuerza en las declaraciones de María Victoria Gil es la conciencia de estar ante un proceso cerrado y predeterminado: “Es una sentencia ya dictada.”
Preguntas frecuentes sobre el juicio por espionaje contra Alejandro Gil
¿Por qué el juicio contra Alejandro Gil se celebra a puertas cerradas?
El juicio se celebra a puertas cerradas por supuestas razones de seguridad nacional. Según las autoridades cubanas, este tipo de juicio requiere confidencialidad para proteger información sensible relacionada con la seguridad del Estado. Sin embargo, esta práctica genera dudas sobre la transparencia y el verdadero motivo de mantener en secreto un proceso tan relevante.
¿Cuáles son las acusaciones contra Alejandro Gil?
Alejandro Gil enfrenta acusaciones de espionaje, malversación, cohecho, evasión fiscal, lavado de activos, falsificación de documentos públicos, tráfico de influencias y actos en perjuicio de la actividad económica, entre otros delitos. Estos cargos han sido presentados por la Fiscalía cubana, que ha solicitado cadena perpetua para el exministro.
¿Cuál es la opinión de la familia de Alejandro Gil sobre el juicio?
La familia de Alejandro Gil considera que el juicio es opaco y predeterminado. Su hermana, María Victoria Gil, lo describe como un proceso sin transparencia y con un veredicto de culpabilidad ya dictado. Además, su hija Laura María Gil ha catalogado las acusaciones como una manipulación total, y ha denunciado restricciones en sus comunicaciones durante el juicio.
¿Qué posibles escenarios contempla la familia tras el juicio?
Según María Victoria Gil, hay tres escenarios posibles tras el juicio: 1) Que la Fiscalía mantenga su petición de cadena perpetua, 2) Que se modifiquen las conclusiones para una sanción menor, y 3) Que se retire por completo la acusación. Sin embargo, la última opción es vista como altamente improbable por la familia.
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