La muerte de una adolescente de 15 años en Camagüey ha generado una ola de indignación en redes sociales, luego de que se difundiera un video en el que se observa su cuerpo siendo trasladado en un vehículo estatal improvisado como carro fúnebre, ante la falta de recursos en los hospitales de la provincia.
El periodista cubano Mario J. Pentón compartió las imágenes, que muestran a varios hombres cargando una camilla cubierta con una sábana verde hacia una camioneta. Según la denuncia, el suceso ocurrió el jueves 13 de noviembre, y el vehículo fue “prestado por una empresa” porque no había carro fúnebre disponible.
“Niña de anoche, 15 añitos… lo más grande del mundo esto. El carro fúnebre lo prestó una empresa, porque no hay carro fúnebre aquí”, se escucha decir a una persona en el video, en medio de un ambiente de consternación.
Las imágenes —que circularon masivamente en redes sociales— han sido interpretadas por muchos cubanos como una muestra del colapso sanitario que atraviesa el país, en medio del rebrote de arbovirosis (dengue, chikungunya y Oropouche) y de la falta de insumos básicos en hospitales y funerarias.
Cruce de versiones
Tras la publicación, una usuaria identificada como Enid Bárbara Valcárcel Moreno —quien asegura ser madre de un médico del policlínico donde se atendió el caso— comentó que la menor ya llegó sin vida y que el diagnóstico preliminar no confirmaba relación con el virus.
“Mi hijo recibió el caso ya fallecida. Se orientó necropsia porque los síntomas fueron súbitos: fiebre alta y un vómito de contenido hemático, pero escaso. Su criterio médico es que podía tener un aneurisma u otro proceso interno no diagnosticado”, escribió.
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Sin embargo, una supuesta hermana de la víctima (esta redacción le contactó, pero no al momento de redactar esta nota no ha recibido respuesta), identificada como Sheila Ginarte, respondió con dureza al comentario, negando esa versión y denunciando la falta de atención y respeto en los hospitales.
“Mi hermanita no tenía nada, solo 15 añitos y ganas de comerse el mundo. Falleció por el virus. No hay medicamentos, no hay nada. Y ahora inventan que tenía otra enfermedad”, replicó.
Síntoma de una crisis más profunda
El caso se produce en el contexto de una emergencia sanitaria no reconocida oficialmente, donde el régimen ha admitido transmisión activa de arbovirosis en más de 30 municipios y hospitales saturados.
Mientras las autoridades anuncian en televisión estrategias para “enfrentar la epidemia como la COVID-19”, los ciudadanos enfrentan la muerte con resignación y sin recursos básicos, incluso para dar sepultura digna a sus familiares.
El video de Camagüey, doloroso y revelador, se ha convertido en un símbolo de la degradación del sistema de salud cubano: un país donde ni los vivos son atendidos ni los muertos pueden ser despedidos con dignidad.
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