El Ministerio del Interior salió este fin de semana con una nueva historia: la desarticulación de una red ilegal de divisas que, según la versión oficial, movió más de 1.000 millones de pesos y 250.000 dólares entre Estados Unidos y Cuba. En la Isla, dice el MININT, había una estructura que repartía moneda nacional fuera del control del Estado; en Miami, un supuesto organizador.
Esta operación llega en un momento en que el gobierno cubano está en guerra abierta contra la tasa informal del dólar. No solo persigue redes clandestinas de cambio: también apunta directamente contra El Toque, acusándolo de “manipular” la economía por publicar un precio que la gente considera más real que el oficial.
Porque ese es justamente el punto: el mercado informal existe porque el gobierno cubano es incapaz de sostener un mercado oficial real. Y lo es no por culpa de redes clandestinas, ni de plataformas digitales, ni de “actores externos”, sino por fallas estructurales del propio modelo económico.
La gente usa el mercado informal porque es más predecible que el oficial.
El Estado no tiene las reservas para respaldar un tipo de cambio
Un mercado cambiario serio necesita dólares. Dólares para vender. Dólares para intervenir cuando la tasa sube demasiado. Dólares para que la gente realmente pueda cambiar CUP ↔ USD al precio que fija el Banco Central. Cuba no los tiene.
Las reservas internacionales están en niveles críticos, sin transparencia, sin capacidad de reposición y sin un flujo constante de ingresos. Si tú dices que 1 USD = 100 CUP, pero no puedes vender dólares a ese precio, eso no es una tasa oficial; es un espejismo.
El gobierno no controla las divisas que entran al país
Durante años, la principal fuente de dólares para Cuba fueron las remesas. Hoy, según datos oficiales, menos del 10% de esas remesas entran por vías estatales.
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¿Dónde está el resto? En redes informales como la que el MININT dice haber desmantelado. En operadores alternativos.En transacciones entre particulares.
¿Y por qué ocurre eso? Porque el Estado no ofrece una vía confiable, rápida y transparente para enviar dinero a la Isla. Las alternativas informales funcionan mejor, son más rápidas y pagan a una tasa más alta.
Mientras la gente prefiera el mercado informal, el Estado nunca tendrá suficientes dólares para sostener una tasa oficial.
Un mercado oficial exige confianza… y el gobierno la perdió hace años
La confianza no se decreta. Se construye. Nadie va a entregar sus dólares a una tasa oficial en un país donde las reglas cambian de la noche a la mañana, se congelan cuentas, se bloquean transferencias, se imponen topes arbitrarios, se decide quién puede comprar y quién no.
La gente usa el mercado informal porque es más predecible que el oficial. Por dura que sea esa frase, es la verdad.
La economía cubana no produce divisas suficientes
Para tener un tipo de cambio estable necesitas dólares entrando por exportaciones, turismo, inversión extranjera, industria, agricultura.
Pero Cuba no exporta lo suficiente, el turismo sigue deprimido, la inversión extranjera agoniza, y la producción nacional está en mínimos históricos.
Sin una base productiva, no hay forma de alimentar un mercado cambiario oficial.
La política fiscal del Estado destruye cualquier intento de estabilidad
El gobierno financia su déficit imprimiendo más y más pesos. Es como echarle agua a un ron barato: cada vaso sabe menos a ron.
Cada peso nuevo que entra sin respaldo hace que el CUP valga menos. Y mientras el Banco Central siga produciendo dinero para tapar agujeros, el tipo de cambio se va a seguir disparando, por muy “oficial” que sea la tasa.
No existe un mercado único, sino varios mercados paralelos
CUP, MLC, efectivo, tarjetas, tiendas especiales, remesas, cuentapropistas, importadores privados, bodegas, GAESA. Cuba tiene múltiples mercados "oficiales" para un mismo dólar.
Ningún país puede estabilizar su moneda con semejante rompecabezas. La existencia del mercado informal no es la causa del caos: es una consecuencia del caos oficial.
Perseguir cambistas no arregla las causas
El gobierno presume de operaciones policiales y repite que las redes ilegales “afectan la estabilidad del país”. Pero lo que afecta la estabilidad no es un grupo de cambistas:
es un gobierno que no puede proveer un mercado oficial que funcione.
Desmantelar una red hoy solo hace que mañana aparezcan tres nuevas. Porque la demanda existe y porque el Estado no puede cubrirla.
Conclusión: el mercado informal existe porque el gobierno no puede ofrecer uno mejor
La guerra contra la tasa de El Toque, las detenciones, los apagones de plataformas, los operativos del MININT… todo eso son parches. El problema de fondo es que el Estado ya perdió la capacidad de manejar el mercado de divisas.
Sin reservas, sin confianza, sin producción, sin disciplina monetaria, sin un mercado unificado y sin capacidad institucional, Cuba no puede tener una tasa oficial estable.
Y mientras el gobierno siga atacando síntomas en vez de causas, el dólar seguirá escapándose por donde encuentre un hueco, y el mercado informal seguirá siendo el único que refleja la realidad.
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