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En medio de una Cuba asfixiada por los apagones, la escasez y la represión, la Iglesia Católica vuelve a colocarse en el centro de la confrontación con el poder.
El sacerdote cubano Alberto Reyes Pías publicó un contundente mensaje en el que defiende el papel histórico de la Iglesia como "la voz de los que no tienen voz" a raíz de la reciente expulsión del sacerdote mexicano José Ramírez, sancionado por el régimen tras un gesto de solidaridad con el pueblo que protestaba por los apagones.
En su más reciente reflexión, Reyes recuerda que la misión de la Iglesia no se limita a la predicación religiosa, sino que también implica denunciar todo aquello que "daña, aplasta o destruye al ser humano".
Según dijo, esta función convierte a la Iglesia en una voz incómoda para cualquier sistema que pretenda perpetuarse suprimiendo libertades, algo que -afirma- explica el temor que sienten las dictaduras hacia símbolos como las campanas de los templos.
"Las dictaduras temen a las campanas, porque saben que su sonido tiene sabor a libertad", escribió Reyes.
Para él, el repique de una iglesia no es solo una tradición litúrgica, sino un recordatorio audible de que el pueblo no está solo, de que hay una institución que acompaña y respalda su clamor.
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Ese simbolismo quedó en evidencia cuando, la semana pasada, el régimen castrista decidió no renovar la residencia temporal del sacerdote mexicano José Ramírez, miembro de la Congregación de la Misión, tras haber tocado las campanas del templo La Milagrosa, en el barrio habanero de Santos Suárez, mientras vecinos golpeaban cazuelas y protestaban por los apagones.
No fue un gesto violento, sino una expresión pacífica de solidaridad con una población agotada por la falta de electricidad, alimentos y servicios básicos.
Ocurrió el 8 de diciembre y se hizo viral a través de un video publicado por el activista Adelth Bonne Gamboa, donde se escucha el sonido de las cazuelas mezclado con el repique de las campanas.
Posteriormente, Martí Noticias confirmó que la Seguridad del Estado ordenó al sacerdote abandonar el país y regresar a México, consumando así una expulsión de facto.
Reyes Pías recalcó que esta represalia no es un hecho aislado.
Recordó que antes -en 2022- también fue expulsado el Padre David Pantaleón, superior de los jesuitas en Cuba, por su defensa de los presos políticos del 11J y por denunciar las injusticias del gobierno.
Ambos casos, afirma, evidencian un patrón de hostigamiento contra las voces eclesiales que se atreven a acompañar públicamente al pueblo en sus reclamos.
"¿Silenciará esto a la Iglesia? No. Atemorizará a unos, frenará un poco a otros, pero la Iglesia no puede renunciar a ser voz, y como Iglesia somos todos, aquí y allá seguirá surgiendo esa voz por aquellos que no tienen voz", puntualizó.
Lejos de intimidarse, Reyes advierte que la Iglesia no renunciará a su misión.
Asegura que seguirán alzándose las voces de obispos que han pedido "cambios estructurales, sociales, económicos y políticos" y advierten que "las cosas no están bien. No podemos seguir así. Hay que hacer algo para salvar a Cuba".
El Padre subraya que esa es la voz de toda la Iglesia: la de sacerdotes, religiosas y laicos comprometidos, cubanos y extranjeros, que siguen denunciando las injusticias, acompañando a los más vulnerables y recordando al poder que la dignidad humana no puede ser subordinada a intereses políticos.
En ese sentido, mencionó a figuras como Oswaldo Payá, Dagoberto Valdés y muchos otros creyentes que, desde distintos espacios, han asumido el costo de hablar cuando otros callan.
Reyes insiste en que la represión no logrará silenciar a la Iglesia. Recalca que la esencia misma de la Iglesia es ser voz, y que esa identidad no puede ser abandonada sin traicionarse a sí misma.
"Como Iglesia somos todos", recuerda, afirmando que esa voz seguirá surgiendo "aquí o allá", en una homilía, en una carta pastoral, en un gesto solidario o incluso en el sonido de otra campana.
"La Iglesia está llamada a ser la voz de la conciencia para cualquier régimen social, sea del espectro político que sea", dijo.
En su reflexión, el párroco deja claro que las campanas de La Milagrosa, que hizo tañer el Padre Ramírez en La Habana antes de ser expulsado, no serán las últimas en sonar.
Para él, cada campanario que se alce, cada repique que se escuche en medio del silencio impuesto, será una señal de que aún existen espacios de libertad, conciencia y acompañamiento para un pueblo que sufre apagones, escasez, represión y una crisis social sin precedentes.
En ese escenario, el mensaje de Alberto Reyes se convierte en algo más que una reflexión espiritual: es una denuncia moral y un respaldo explícito a quienes se atreven a exigir dignidad.
El sonido de una campana no es un acto subversivo, sino un recordatorio de que la conciencia no se puede confinar, de que la fe no se puede domesticar y de que, incluso bajo presión, siempre habrá una voz que vuelva a sonar por los que no tienen voz.
Preguntas frecuentes sobre la expulsión del sacerdote José Ramírez y el papel de la Iglesia en Cuba
¿Por qué fue expulsado el sacerdote José Ramírez de Cuba?
El sacerdote mexicano José Ramírez fue expulsado de Cuba por el régimen debido a su gesto de tocar las campanas del templo La Milagrosa en solidaridad con las protestas contra los apagones en La Habana. Este acto fue visto por el gobierno como una muestra de apoyo a las manifestaciones, lo cual provocó su expulsión del país. La seguridad del Estado presionó al sacerdote, obligándolo a regresar a México, lo que evidencia una política represiva hacia voces críticas dentro de la Iglesia Católica.
¿Qué papel juega la Iglesia Católica en la situación política de Cuba?
La Iglesia Católica en Cuba se posiciona como una voz crítica frente al régimen, defendiendo los derechos humanos y la dignidad del pueblo cubano. A través de figuras como Alberto Reyes y otros sacerdotes, la Iglesia denuncia la represión, la falta de libertades y las condiciones de vida en la isla. Históricamente, ha sido una voz de apoyo para aquellos que protestan por un cambio en el país, abogando por cambios estructurales y sociales necesarios para mejorar la situación de los cubanos.
¿Cómo afecta la represión a las voces críticas dentro de la Iglesia en Cuba?
La represión del régimen cubano afecta gravemente a las voces críticas dentro de la Iglesia, mediante expulsiones, presiones y amenazas. Casos como el de José Ramírez y David Pantaleón demuestran un patrón de hostigamiento hacia aquellos que denuncian las injusticias y apoyan las demandas del pueblo. A pesar de estas represalias, la Iglesia sigue comprometida con su misión de ser la voz de los que no tienen voz, y continúa su labor de acompañamiento al pueblo cubano en su lucha por la libertad y la dignidad.
¿Cuál es el mensaje del sacerdote Alberto Reyes sobre la situación en Cuba?
El sacerdote Alberto Reyes llama a no ignorar la voz del pueblo cubano y denuncia la represión y la inacción del gobierno frente a las crisis sociales y económicas. En sus reflexiones, subraya que la realidad del sufrimiento del pueblo no puede ser silenciada y que la Iglesia seguirá siendo un espacio de verdad y libertad. También advierte sobre la necesidad de un cambio estructural en el país para evitar que el pueblo continúe viviendo en condiciones de miseria y represión.
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