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El régimen cubano anunció un avance “en el control de las arbovirosis”, según un reporte publicado por Cubadebate que asegura que “el canal endémico del Síndrome Febril en el país se encuentra en el canal de seguridad” y que los casos “disminuyeron en 29,3 por ciento con relación a la semana anterior”.
El mensaje, sin embargo, provocó una avalancha de respuestas críticas en Facebook, donde muchos cubanos ironizaron con el discurso oficial. “Después que casi todos nos enfermamos, claro que disminuyó, a pesar de mantenerse los vertederos activos, no hay proeza alguna”, comentó una persona. Otra apuntó: “No es Cuba, es el clima, al bajar las temperaturas disminuyen los mosquitos, deja que llegue el verano a ver qué pasa”.
La idea de que el descenso de contagios se deba a la llamada “inmunidad de rebaño” se repitió con frecuencia. “Si nos hemos enfermado tantas personas, ya quedan pocos para hacerlo. Por lo que ya el rebaño está inmunizado”, escribió alguien. “Claro si ya nos pasó la cuenta a casi todos”, añadió otro usuario.
Otros comentarios fueron más duros: “Es un chiste lo de ‘avanzar en el control’, ¿no? Disminuyó porque la mayoría está padeciendo la enfermedad que se dijo que ‘era leve’, porque control no hay ninguno”.
La falta de medidas preventivas también fue motivo de reproche. “La basura sigue en las calles, las fosas brotan e inundan las calles como legado de su trabajo”, escribió una persona. Otro resumió el sentir general con ironía: “Sí, claro, ya no queda nadie por enfermarse y se crean anticuerpos”.
Muchos destacaron que el supuesto “control” llegó cuando el daño ya estaba hecho. “Después que más de media Cuba se enfermó”, escribió un usuario. “Le llaman inmunidad de rebaño… eso no es control”, señaló otro. “Muchísimo control, ¡ojo! En el frío andamos forrados, los mosquitos se esconden, reproducen y cargan las baterías para el verano”, ironizó alguien más.
También hubo críticas abiertas al gobierno: “Hay que ser cínicos, claro, si ya la cogió casi todo el mundo y ha disminuido la temperatura. La basura sigue en las calles, las fosas brotan e inundan las calles como legado de su trabajo”. Otro comentario resumió con sarcasmo: “Cuba avanza. Todo está perfecto y correcto, las calles limpias, los alimentos garantizados… bla bla bla”.
Entre los mensajes más amargos, algunos recordaron las secuelas que aún sufren quienes se contagiaron: “¿Quién nos va a devolver la salud a los que enfermamos y todavía estamos con dolores?”. Otro escribió: “Claro si casi todo el mundo lo cogió por la ineficacia y no control, hemos quedado innumerables con incapacidad y a lo mejor de por vida, yo llevo tres meses y no mejoro”.
La desconfianza hacia la información estatal fue casi unánime. “Mentira… es que se enfermó casi el 90% de las personas”, escribió alguien. “Se nota el avance, ya en los cementerios no caben”, ironizó otro. “To’ controlao’, jajajaja, to’ el mundo enfermo, son unos controladores”, comentó un tercero.
En contraste con las reacciones en redes, el discurso oficial sigue centrado en mostrar resultados positivos. En su más reciente reunión con expertos, Miguel Díaz-Canel advirtió que “el país no puede relajarse ante este virus” y pidió mantener las medidas higiénico-sanitarias. La viceministra de Salud Pública, Carilda Peña García, afirmó que los casos de síndrome febril “han caído un 29,3 % respecto a la semana anterior” y que “los modelos matemáticos confirman una tendencia descendente tanto del dengue como del chikungunya”, según informes recientes del gobierno cubano.
Pero los antecedentes de los últimos meses dibujan una realidad muy distinta. El propio Estado reconoció que una parte de los pacientes con chikungunya sufre inflamación articular persistente, una secuela crónica que puede durar meses o años, aunque sin ofrecer cifras precisas, de acuerdo con declaraciones previas del Ministerio de Salud Pública. En Matanzas, por ejemplo, se informó que el 60 por ciento de los pacientes atendidos necesitaban rehabilitación, pero esos datos desaparecieron de los informes posteriores.
Según un informe del Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC), las muertes por arbovirosis en Cuba podrían superar las 8,700, unas 185 veces más que las 47 reportadas oficialmente. El estudio documentó subregistros en los certificados de defunción y señaló que muchos médicos reciben orientaciones para no consignar infecciones virales como causa de muerte.
Mientras el régimen proclama un “avance” en el control sanitario, en las redes se impone otra lectura: “Le llaman inmunidad de rebaño, eso no es control”, “Ya no queda nadie por enfermarse”, “Gracias al frío y a la inmunidad de rebaño”.
Preguntas frecuentes sobre la crisis de arbovirosis en Cuba
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¿Qué significa realmente el supuesto avance en el control de las arbovirosis en Cuba?
El régimen cubano afirma que ha logrado un avance en el control de las arbovirosis, destacando una reducción del 29,3% en los casos de síndrome febril. Sin embargo, la población critica que el descenso se debe más a la inmunidad de rebaño y a factores climáticos, como la llegada del frío. Además, muchos cubanos denuncian la falta de medidas preventivas eficaces, como la eliminación de vertederos y la fumigación.
¿Qué críticas han surgido en torno al manejo de la epidemia de arbovirosis por parte del gobierno cubano?
Las críticas hacia el gobierno cubano se centran en la falta de medidas preventivas y la gestión ineficaz de la crisis sanitaria. Los ciudadanos denuncian la acumulación de basura, la falta de fumigación y el colapso de los servicios básicos, lo que ha agravado la propagación de enfermedades como el dengue y el chikungunya. Además, se critica la opacidad en la información oficial y la tardanza en reconocer la gravedad de la situación.
¿Cómo ha reaccionado la población cubana a las declaraciones del gobierno sobre el control de la epidemia?
La población cubana ha reaccionado con escepticismo y desconfianza ante las declaraciones del gobierno sobre el control de la epidemia. Muchos ciudadanos consideran que el gobierno ha recurrido a la propaganda y no ha tomado medidas efectivas para enfrentar la crisis. Las redes sociales han servido de plataforma para expresar el descontento y la frustración ante la falta de transparencia y la gestión deficiente de la situación sanitaria.
¿Qué papel juegan las condiciones ambientales y sociales en la crisis de arbovirosis en Cuba?
Las condiciones ambientales y sociales son factores clave en la crisis de arbovirosis en Cuba. La acumulación de basura, la proliferación de mosquitos, los apagones y la falta de agua han creado un entorno propicio para la propagación de enfermedades. Además, la precariedad alimentaria y la falta de medicamentos han debilitado el sistema inmunológico de la población, agravando la situación sanitaria.
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