El Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) destacó este martes el papel de la Marina mexicana tras la interdicción de una embarcación semisumergible cargada con presunta droga a más de 250 millas náuticas al sur-suroeste del puerto de Manzanillo, en la costa del Pacífico.
“Excelente trabajo de nuestros socios en México para asestar un duro golpe a los cárteles de la droga”, publicó en la red social X el SOUTHCOM.
La entidad agregó que la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Sur (JIATF-South, por sus siglas en inglés) “se enorgullece de haber apoyado esta importante interdicción”, y calificó la acción como “otro ejemplo de cómo los socios regionales trabajan juntos para combatir el crimen transnacional y hacer del hemisferio un lugar más seguro”.
Por su parte, la Secretaría de Marina del país azteca (SEMAR) informó en sus redes que, como resultado de operaciones de vigilancia marítima, personal naval aseguró una embarcación semisumergible con tres tripulantes y más de 170 bultos con presunta carga ilícita.
El operativo se realizó en aguas internacionales, a considerable distancia de la costa mexicana y, a diferencia de otros realizados por fuerzas estadounidenses en el marco de la operación Southern Spear, la embarcación no fue alcanzada por munición explosiva ni se reportaron muertes en el transcurso de esta.
Según la SEMAR, esta representa la segunda operación exitosa en el mar en los últimos diez días, lo que —afirmó la institución— refleja la permanencia y eficacia de las acciones para mantener el Estado de derecho y proteger a las familias mexicanas.
La cooperación entre México y Estados Unidos se produce en un contexto de creciente ofensiva militar estadounidense contra organizaciones que Washington clasifica como narcoterroristas transnacionales.
Desde septiembre de 2025, el Comando Sur ejecuta la Operación Southern Spear (Lanza del Sur), que ha incluido decenas de ataques letales contra embarcaciones en rutas marítimas del Caribe y el Pacífico oriental.
El pasado 16 de febrero, bajo la dirección del general Francis L. Donovan, la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear realizó tres ataques cinéticos letales contra tres embarcaciones operadas por organizaciones designadas como terroristas.
Según el comunicado oficial, once presuntos narcoterroristas murieron en esa acción: cuatro en una primera embarcación en el Pacífico oriental, cuatro en una segunda en la misma zona y tres en una tercera interceptada en el Caribe. No se reportaron bajas estadounidenses.
Días antes, el 13 de febrero, otra operación en el Caribe dejó tres muertos, mientras que el 9 de febrero un ataque en el Pacífico oriental resultó en dos fallecidos y un sobreviviente, quien fue posteriormente asistido por la Guardia Costera de Estados Unidos.
De acuerdo con recuentos basados en comunicados oficiales del Pentágono, al menos 144 personas han muerto en 40 ataques confirmados desde el inicio de la campaña. La administración del presidente Donald Trump ha defendido estas acciones como parte de una estrategia para interrumpir rutas marítimas clave del narcotráfico y ejercer un efecto disuasorio directo sobre los carteles.
Sin embargo, la escalada ha generado cuestionamientos legales y preocupaciones de organizaciones de derechos humanos, que advierten sobre la ausencia de procesos judiciales y la falta de pruebas públicas concluyentes sobre los cargamentos transportados por las embarcaciones atacadas.
En este escenario, la participación activa de México marca un punto relevante. Aunque la Marina mexicana ha realizado históricamente operativos contra el narcotráfico en sus aguas jurisdiccionales, la coordinación pública y reconocida con el Comando Sur subraya una mayor integración en la estrategia hemisférica impulsada desde Washington.
El uso de embarcaciones semisumergibles, diseñadas para evadir radares y sistemas de detección, se ha convertido en una de las principales tácticas de los carteles para trasladar cargamentos desde Sudamérica hacia Centroamérica y Norteamérica. Estas naves, de bajo perfil y difícil rastreo, representan un desafío constante para las autoridades.
Con la suma de México a estas operaciones y el respaldo operativo de Estados Unidos, la presión sobre las rutas marítimas del narcotráfico se intensifica en un momento en que la seguridad regional ocupa un lugar prioritario en la agenda hemisférica. La evolución de esta cooperación y sus efectos diplomáticos y jurídicos serán claves en las próximas semanas.
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