Un video grabado este viernes en Marianao muestra una multitud compacta frente a un banco para intentar sacar efectivo, una nueva evidencia del fracaso de la "ordenamiento" monetario en Cuba y del grave desabastecimiento de dinero en los cajeros.
Las imágenes, sin audio, fueron difundidas en Facebook por el usuario José Díaz Silva, quien ubicó la escena en un banco de ese municipio habanero el viernes 21 de noviembre, con una cola tan densa que desborda la acera y ocupa la calle.
En el clip se aprecia más de un centenar de personas aglomeradas a la espera de poder extraer su propio dinero, en una escena que se ha vuelto cotidiana en todo el país y que desmiente el discurso oficial sobre el avance “ordenado” del proceso de bancarización.
Lo que para el gobierno es una “transformación necesaria” del sistema financiero, para muchos cubanos se ha convertido en una carrera de obstáculos con bancos sin efectivo, cajeros averiados o vacíos y límites de extracción que cambian de un día para otro.
En la práctica, la bancarización forzada se superpone a una inflación descontrolada y a la escasez crónica de pesos en efectivo, lo que vuelve casi inútiles las cuentas bancarias de quienes no pueden convertir su dinero en billetes para sobrevivir al día a día.
La escena de Marianao encaja con denuncias reiteradas de colas interminables y clientes que pasan horas sin lograr sacar ni siquiera una parte de su saldo, porque las sucursales imponen topes cada vez más bajos o alegan que “no hay efectivo en ventanilla”.
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En un contexto de salarios devaluados y precios que no dejan de subir, la imposibilidad de acceder al propio dinero multiplica el malestar social y alimenta el descrédito de un sistema bancario percibido como opaco, ineficiente y al servicio de las urgencias del Estado antes que de los ciudadanos.
Al mismo tiempo, el país vive una dolarización de facto que empuja a los cubanos hacia las divisas, mientras las tiendas en moneda libremente convertible concentran buena parte de los productos básicos y castigan a quienes solo cobran en pesos.
La combinación de inflación, escasez de efectivo y preferencia oficial por las divisas ha disparado el mercado informal de moneda, donde el peso cubano se hunde mucho más rápido que en la tasa oficial del Banco Central.
El fallido “ordenamiento monetario”, presentado como la gran reforma para ordenar precios, salarios y tipos de cambio, terminó agravando los desequilibrios, pues subieron los precios muy por encima de los ingresos y se profundizó la brecha entre quienes acceden a dólares y quienes dependen solo del salario estatal.
Cuatro años después, el país acumula una espiral inflacionaria, un sistema financiero sin liquidez suficiente y unos bancos que, como muestra el video de Marianao, ni siquiera pueden garantizar el retiro normal de efectivo a sus propios clientes.
La crisis no afecta solo a los cubanos de a pie, sino también las remesas familiares quedan atrapadas en un laberinto burocrático y de falta de liquidez, con beneficiarios que esperan semanas o meses para cobrar envíos que deberían llegar en cuestión de días.
Mientras el régimen intenta responsabilizar a redes informales de envío de dinero y a operadores privados por la fuga de divisas, la realidad es que muchos usuarios prefieren estas vías justamente porque desconfían de una banca estatal que no siempre entrega lo que recibe.
En paralelo, las autoridades han lanzado una ofensiva política y mediática contra el medio independiente El Toque, al que acusan de “sabotear” la economía cubana por publicar la tasa de cambio del mercado informal.
Sin embargo, escenas como la del banco de Marianao muestran que el origen del caos financiero no está en una página web, sino en un modelo económico incapaz de garantizar estabilidad monetaria, confianza en el sistema bancario ni acceso básico al efectivo.
Mientras los medios oficiales concentran sus ataques en plataformas críticas y en redes de cambio informal, el día a día de los cubanos sigue marcado por colas al amanecer, límites arbitrarios de extracción y la sensación de vivir en un país donde ni siquiera sacar dinero del banco está asegurado.
El video de Marianao se suma así a una larga lista de pruebas de que la bancarización, tal como se está aplicando en Cuba, no moderniza la economía, sino que la expone, en cambio, como un sistema al borde del colapso, sostenido sobre billetes que casi nunca están donde deberían.
Preguntas frecuentes sobre la crisis económica y bancaria en Cuba
¿Por qué hay colas interminables en los bancos de Cuba?
Las colas en los bancos de Cuba son una consecuencia directa del colapso del sistema financiero del país. La bancarización forzada, junto con la escasez de efectivo, la inflación descontrolada y los bancos sin liquidez, dificultan que los ciudadanos puedan retirar su propio dinero. Esta situación ha llevado a escenas repetitivas de aglomeraciones y largas esperas en las sucursales bancarias.
¿Cómo afecta la inflación a los ciudadanos cubanos?
La inflación en Cuba ha provocado un aumento significativo de los precios, erosionando el poder adquisitivo de los ciudadanos. Los salarios devaluados y los precios en constante alza dificultan la capacidad de las personas para cubrir incluso sus necesidades básicas. Además, la preferencia oficial por las divisas debilita aún más la moneda nacional, afectando principalmente a aquellos que dependen de ingresos en pesos cubanos.
¿Qué papel juega el mercado informal de divisas en la economía cubana?
El mercado informal de divisas en Cuba ha crecido debido a la dolarización de facto y la falta de confianza en el sistema bancario estatal. El peso cubano se deprecia rápidamente en este mercado, donde el dólar y el euro se valoran mucho más alto que en el cambio oficial. Esta situación exacerba la desigualdad entre quienes tienen acceso a divisas y quienes dependen exclusivamente del peso cubano.
¿Cuál es la situación actual de los jubilados en Cuba?
Los jubilados en Cuba enfrentan una situación de extrema vulnerabilidad debido a pensiones insuficientes y un sistema de asistencia social colapsado. La inflación y el aumento de los precios han hecho que las pensiones no alcancen para cubrir las necesidades básicas, obligando a muchos ancianos a buscar formas alternativas de subsistencia, como la reventa de productos o el trabajo informal.
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