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“Los objetivos estratégicos de Washington y los deseos de libertad del pueblo cubano apuntan, con más intensidad que nunca, en la misma dirección”, opina el periodista y analista político José Manuel González Rubines.
En un artículo aparecido en el periódico español El Debate, el también codirector del laboratorio de pensamiento cívico CubaxCuba señala que si la Administración de Donald Trump pretende conseguir una zona de seguridad en su frontera sur “necesita en Cuba un gobierno no hostil y un país mínimamente estable”, lo cual demandaría inversión extranjera e inserción de la Isla en la economía internacional.
Pero ello —precisa el articulista— no sería posible sin una transición política en el país, condición exigida por le Ley Helms-Burton para el levantamiento de las restricciones comerciales estadounidenses. Además, se requeriría que el sistema de gobierno en Cuba recupere credibilidad como contraparte, garantizando seguridad jurídica y cumplimiento de sus compromisos financieros, lo cual, bajo las condiciones de la dictadura, es poco menos que una quimera.
Las recientes medidas de flexibilización económica anunciadas por el Gobierno cubano bajo la presión de La Casa Blanca demuestran, a juicio del analista, que el principal obstáculo para que se tomaran antes, a pesar de que eran una reiterada petición del pueblo cubano, no era el embargo norteamericano; sino el propio sistema totalitario en la isla.
Sin embargo, lo que régimen de La Habana “concede bajo coerción, lo recupera cuando puede. Ahí reside el nudo gordiano de la cuestión: mientras permanezca intacto, cualquier reforma será provisional, reversible, poco confiable”, apunta el investigador, y cita como ejemplo el rápido recongelamiento de las transformaciones que se adoptaron cuando el “deshielo” con la administración de Barack Obama.
Se detiene el artículo en un aspecto no menor cuando cita una investigación reciente del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, según la cual el 89 % de la población cubana padece pobreza extrema y el 78 % manifiesta su deseo de emigrar. De continuar depauperándose la Isla sin un cambio de sistema, podría producirse una oleada migratoria masiva con destino al vecino del Norte que difícilmente convendría a los intereses políticos de la actual administración, ni a las proyecciones de carrera del hoy Secretario de Estado Marco Rubio, sugiere el texto.
Para comprender que el “socialismo” cubano es “un sistema político ‘intrínsecamente perverso’ que prefiere gastar más en reprimir que en producir”, hay suficientes datos a mano, medita el articulista.
Baste pensar —ilustra— que existen cientos de presos políticos, una de las cifras más altas del mundo, y que la inversión pública en agricultura, ganadería y pesca es apenas 2,7 % del capital presupuestario ejecutado, según los datos más recientes del propio gobierno, dueño del 80 % de la tierra en la nación.
Cambiar ese orden de cosas y el régimen que las produce, no es solo una necesidad de EE.UU. para satisfacer sus intereses, sino, singularmente, lo que los cubanos llevan décadas demandando, sin resultados, pero con una tenacidad a prueba de décadas de represión, concluye González Rubines.
A su juicio, extirpar la dictadura "como a un cáncer cuya metástasis sembró de guerrillas Hispanoamérica y plantó al chavismo en Venezuela y al orteguismo en Nicaragua, es una cuestión que trasciende la geopolítica estadounidense y debería ser una exigencia moral y política que interpele a cualquier democracia que se tome en serio a sí misma".
Además de investigador y periodista, José Manuel González Rubines es Máster en Democracia y Buen Gobierno por la Universidad de Salamanca y ha laborado como profesor universitario, fundraiser y en la diplomacia pública interpersonal.
Preguntas Frecuentes sobre la Crisis Política y Económica en Cuba
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¿Por qué Washington y los cubanos buscan un cambio de régimen en Cuba?
Según el investigador José Manuel González Rubines, el cambio de régimen en Cuba es necesario tanto para Estados Unidos como para el pueblo cubano. Washington necesita un gobierno no hostil y estable en la isla para su seguridad fronteriza, mientras que los cubanos llevan décadas demandando libertad y mejoras económicas. Sin una transición política, las reformas económicas están condenadas al fracaso.
¿Qué papel juega la Ley Helms-Burton en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba?
La Ley Helms-Burton condiciona el levantamiento de restricciones comerciales de EE.UU. a una transición política en Cuba. Esto significa que, sin cambios en el sistema político cubano, las sanciones comerciales seguirán vigentes, limitando las relaciones económicas y la inversión extranjera en la isla.
¿Cómo afecta el sistema político cubano a la economía y a las reformas en la isla?
El sistema político cubano, descrito como "intrínsecamente perverso", prioriza la represión sobre la producción, lo que genera inseguridad jurídica y desconfianza en la inversión. Esto ha impedido que las reformas económicas prosperen, ya que cualquier cambio es reversible y poco confiable bajo la dictadura actual.
¿Cuáles son las condiciones actuales en Cuba que podrían llevar a un cambio político?
La crisis económica y social en Cuba es profunda, con un 89 % de la población en pobreza extrema y un 78 % deseando emigrar. La falta de cambios podría desencadenar una oleada migratoria masiva hacia EE.UU., lo que no conviene ni a la administración estadounidense ni al régimen cubano, aumentando la presión para una transición política.
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