El líder opositor José Daniel Ferrer reveló el último deseo que le solicitó Miguel Sigler Amaya, exprisionero político cubano, quien falleció este martes en Miami tras una larga enfermedad.
Ferrer confirmó la muerte de Amaya en un video en Facebook, y pidió ayuda para cumplir su última voluntad.
"Acabo de recibir una noticia dolorosa", dijo Ferrer al inicio del video de casi siete minutos. "Ha muerto un gran hombre y me pidió un último deseo". Ese deseo era ser velado en una funeraria de la Calle 8 de Miami, cerca del restaurante La Carreta, con un funeral "a lo cubano", según relató el líder de UNPACU.
Ferrer describió el deterioro físico que sufrió su compañero en sus últimos meses: más de cinco meses en cama, dos operaciones a corazón abierto, las arterias calcificadas y morfina cada cuatro horas sin alivio real del dolor.
"José Daniel, yo me voy a morir", le dijo Sigler Amaya aproximadamente un mes antes de su muerte, según relató Ferrer en el video.
Nativo de Pedro Betancourt, Matanzas, Miguel Sigler Amaya fue un reconocido opositor al régimen cubano, que sufrió represión y cárcel por sus ideas políticas.
Era miembro de una familia que se convirtió en símbolo de la resistencia por su lucha contra el gobierno castrista. La madre, Gloria Amaya, fue activa en las Damas de Blanco, y sus hermanos, Ariel, Guido y Juan Francisco Sigler Amaya también fueron represaliados y estuvieron presos simultáneamente; los dos primeros, tras ser arrestados en 2003, durante la Primavera Negra.
Ariel Sigler Amaya llegó a Estados Unidos con visa humanitaria tras quedar parapléjico en prisión, luego de que Cuba le otorgara el permiso de salida en 2010. Guido fue liberado en Cuba en febrero de 2011.
Por su parte, Miguel salió de Cuba el 5 de octubre de 2005 y se instaló en el sur de Florida, donde trabajó como repartidor de pizzas y luego como conductor de autobuses para una cadena de asistencia médica. Nunca abandonó la causa opositora. Su esposa, Josefa López, es Dama de Blanco y activista.
En octubre de 2025, Sigler Amaya fue hospitalizado en el JFK Medical Center de West Palm Beach para una cirugía vascular de alto riesgo, consecuencia del deterioro físico acumulado durante su encarcelamiento.
Ferrer visitó a Sigler Amaya en el hospital, recién llegado al exilio en esa misma fecha, y mantuvo contacto estrecho con él hasta el final.
"Ha muerto Miguel Sigler Amaya, un gran hombre, un gran cubano, de Pedro Betancourt en Matanzas", declaró Ferrer. En el video también rindió homenaje a la familia en su conjunto: "Más orgullo siento de la familia Sigler Amaya porque ellos son tres", dijo, en referencia a los tres hermanos que pasaron por las cárceles del régimen.
Para costear el funeral, Ferrer pidió donaciones al número +1 305 970 8858. La muerte de Sigler Amaya se produce cuando el exilio cubano en Miami sigue recibiendo a quienes pagaron con años de prisión y con su salud el precio de oponerse a la dictadura, y que llegan al destierro con los cuerpos marcados por el encierro y la desidia del sistema carcelario cubano.
Ferrer, condenado a 25 años en la misma redada de 2003 y cuyo hermano Luis Enrique recibió 28 años de prisión, cerró su mensaje con una promesa: el último deseo de Miguel Sigler Amaya será cumplido.
Desde su llegada al exilio, Ferrer ha impulsado una red de apoyo económico en Miami para los cubanos que, como Sigler Amaya, llegaron al destierro con la salud destruida por años de represión.
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