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Por primera vez en Cuba, la Encuesta de Indicadores Múltiples por Conglomerados (MICS7) incluirá pruebas directas de calidad del agua en viviendas seleccionadas aleatoriamente en todo el país, con el objetivo de detectar contaminación por materia fecal.
La Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) anunció este martes a través de su cuenta oficial en Twitter que la recolección de datos comenzó en noviembre de 2025 y se extiende por cuatro meses en todo el país, con avances reportados ya en provincias como Ciego de Ávila.
El procedimiento consiste en que encuestadores capacitados —denominados "medidores"— recolectan dos muestras de agua en cada hogar visitado.
Según explicó la propia ONEI: "Los medidores, miembros de nuestro equipo adecuadamente capacitados, recogen muestras de agua: una de un vaso que habitualmente utilicen para beber los miembros del hogar y otra que es extraída directamente de la fuente de agua utilizada para beber".
Una vez recolectadas, las muestras se incuban entre 24 y 36 horas. La aparición de colonias azules o verdes indica presencia de Escherichia coli (E. coli), bacteria que señala contaminación por materia fecal.
"Con esta prueba se podrá detectar si el agua se encuentra contaminada por Escherichia coli, la que indica la presencia de materia fecal. Esto dará una visión a escala nacional de la calidad del agua que las personas beben en sus hogares y de la fuente de la misma", precisó la entidad.
Este proyecto se ejecuta con apoyo técnico y financiero de UNICEF, subrayó. Se trata de la séptima ronda internacional del programa MICS y la quinta que se realiza en Cuba, tras ediciones anteriores en 2000, 2005, 2010, 2014 y 2019.
Esta iniciativa cobra especial relevancia ante la grave crisis de abastecimiento de agua que atraviesa Cuba.
Según datos de 2025-2026, solo el 61,2% de la población accede a servicios de agua considerados "sin riesgo" según los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS), un avance de apenas 1,6% respecto a 2023.
Provincias como Santiago de Cuba, Matanzas, Guantánamo, Holguín, Las Tunas y La Habana reportan cortes prolongados, roturas en redes, salideros sin reparar y uso de fuentes inseguras.
La situación en algunas zonas es crítica. En Santiago de Cuba, UNICEF alertó sobre 50 sistemas de abasto inoperativos y el uso de agua contaminada por parte de residentes. En Guantánamo, más de 180.000 personas están afectadas por fallas en el bombeo y la calidad del agua. Ante la desesperación, muchos cubanos recurren al mercado informal de pipas de agua, que en provincias como Las Tunas y Santiago alcanza precios de entre 7.000 y 15.000 pesos cubanos.
En Matanzas, la situación no es menos alarmante: todos los municipios reportan roturas de agua durante meses, mientras que vecinos han llegado a abrir pozos en aceras y patios para paliar la escasez. En La Habana, los problemas de agua van más allá de los apagones, según análisis recientes.
La crisis hídrica en Cuba es estructural: el deterioro de las redes hidráulicas, los apagones que paralizan plantas potabilizadoras y la escasez de insumos se acumulan tras décadas de abandono e inversión insuficiente. Por primera vez, MICS7 permitirá obtener un diagnóstico nacional estandarizado y comparable internacionalmente sobre la calidad real del agua que consumen los cubanos en sus casas, más allá del simple acceso formal al servicio.
Además de las pruebas de agua, MICS7 incorpora otras novedades respecto a rondas anteriores: módulos sobre salud mental y datos ampliados sobre violencia contra mujeres. La encuesta mide aproximadamente 200 indicadores sobre salud, educación, agua, saneamiento, niñez, adolescencia y mujeres. Sus resultados orientarán las políticas públicas del nuevo Programa País de UNICEF Cuba para el período 2026-2030.
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