Al menos 16 activistas estadounidenses vinculados al Convoy Nuestra América fueron retenidos e interrogados este miércoles en el Aeropuerto Internacional de Miami tras regresar de Cuba.
Según denuncias difundidas por participantes del viaje y personas cercanas al grupo, varios de ellos permanecieron detenidos durante al menos tres horas, les fueron confiscados teléfonos móviles y computadoras portátiles, y las autoridades les preguntaron en detalle sobre su labor en la isla, incluida la entrega de ayuda humanitaria.
Uno de los testimonios recogidos describe que los activistas fueron sometidos a un “control especial” y a interrogatorios por haber viajado a Cuba.
A pesar del tono alarmista de los viajeros izquierdistas, al regresar de un país sancionado por Estados Unidos tras participar en un viaje político y coordinar ayuda sobre el terreno, fueron sometidos a una inspección secundaria de rutina por parte de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, algo habitual en este tipo de casos.
La versión de una de las activistas retenidas añade más detalles sobre el procedimiento.
Según su relato, estuvieron detenidos durante más de tres horas y a muchos les tomaron y revisaron los teléfonos y las laptops.
Dijo además que algunos integrantes del grupo fueron liberados antes, mientras otros seguían bajo interrogatorio.
En ese contexto, mencionó específicamente que un compañero identificado como Tiago continuaba retenido en Panamá por más de tres horas y que también él había formado parte de la delegación.
La misma activista aseguró que los agentes le preguntaron reiteradamente qué estaban haciendo en Cuba, así como cuestiones relacionadas con Venezuela.
Según su testimonio, ella respondió que habían ido a ayudar “a la humanidad” y señaló que incluso mostró artículos que, según dijo, reflejaban exactamente esa labor humanitaria.
A su juicio, el tratamiento recibido buscaba "infundir miedo" para desalentar futuras acciones de solidaridad tanto con Cuba como con Palestina.
Pese a ello, aseguró que el episodio no la hará desistir. En sus declaraciones sostuvo que, lejos de asustarla, lo ocurrido la impulsa a mantenerse “más firme” del lado del pueblo cubano.
También enmarcó el trato recibido dentro de una política más amplia de sanciones, bloqueos y presión de Washington contra Cuba y otros pueblos, afín al reato oficialista del régimen cubano.
Según su versión, continuará hablando de lo que vio en la isla y seguirá defendiendo "el fin del embargo" estadounidense.
El tour de la izquierda
La retención de estos activistas se produce tras la participación del convoy como parte de una iniciativa internacional que reunió en La Habana a cientos de activistas y figuras políticas de izquierda procedentes de decenas de países, entre ellos Pablo Iglesias, Jeremy Corbyn y otros participantes que expresaron respaldo al gobierno cubano, además de trasladar alimentos, medicinas y equipos solares como parte de una acción presentada como solidaria, en un contexto de crisis económica y energética.
Durante su estancia, los integrantes del grupo participaron en actividades oficiales y recorridos por la capital, incluidos encuentros con instituciones del Estado y figuras del gobierno como Mariela Castro, en medio de una agenda que fue interpretada por críticos como un ejercicio de respaldo político, tal como ocurrió en los intercambios sostenidos con entidades oficiales.
El paso del convoy por La Habana también estuvo marcado por actos en el Palacio de las Convenciones, donde Miguel Díaz-Canel encabezó un encuentro con los participantes y agradeció su presencia y apoyo en medio de la situación que atraviesa el país, en un evento en el que se insistió en la idea de respaldo internacional hacia el gobierno cubano, como parte de un acto político que coincidió con la visita del grupo.
Diversas imágenes del convoy circularon en redes sociales. En ellas se veía al grupo recorriendo La Habana en vehículos eléctricos mientras cantaban “Guantanamera”, en medio de una Cuba golpeada por apagones, escasez de combustible y un transporte público muy deteriorado.
Ese contraste alimentó cuestionamientos públicos desde dentro y fuera de la isla. El humorista Ulises Toirac ironizó proponiendo que los integrantes del convoy vivieran durante un mes con 4.000 CUP por persona, libreta de racionamiento y una línea de ETECSA, para experimentar de primera mano las condiciones reales de vida en Cuba.
La periodista Yoani Sánchez fue todavía más directa al afirmar: “Nosotros no somos un parque temático. A hacer turismo ideológico a otra parte. Aquí estamos sufriendo”, en una crítica que el documento presenta como reflejo del malestar de una parte de la ciudadanía.
Preguntas frecuentes sobre el Convoy Nuestra América y su retención en Miami
CiberCuba te lo explica: Toca la pregunta para ver la respuesta 👇
¿Por qué fueron retenidos los activistas del Convoy Nuestra América en Miami?
Los activistas fueron retenidos para una inspección secundaria de rutina por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos. Este procedimiento es habitual en casos de personas que regresan de países sancionados, como Cuba, y que participaron en actividades políticas o de ayuda humanitaria.
¿Qué actividades realizó el Convoy Nuestra América en Cuba?
El Convoy Nuestra América participó en actividades oficiales en Cuba, incluyendo encuentros con instituciones del Estado y figuras del gobierno. El convoy también trasladó alimentos, medicinas y equipos solares en un contexto de crisis económica y energética. Estas acciones fueron vistas por críticos como un respaldo político al régimen cubano.
¿Cuál fue la reacción de los activistas tras su retención en Miami?
Una de las activistas expresó que el tratamiento recibido buscaba "infundir miedo" para desalentar futuras acciones de solidaridad. Aseguró que el episodio la impulsa a mantenerse más firme del lado del pueblo cubano y a seguir defendiendo el fin del embargo estadounidense.
¿Qué críticas ha recibido el Convoy Nuestra América por su visita a Cuba?
El convoy ha sido criticado por el contraste entre las condiciones en que se movieron sus integrantes, alojándose en hoteles y usando vehículos eléctricos, y la realidad de crisis que enfrenta la población cubana. Se ha cuestionado que estas visitas reflejan más un turismo ideológico que una solidaridad auténtica con el pueblo cubano que sufre una profunda crisis económica y energética.
Archivado en:
