El Kremlin aseguró este lunes que Moscú considera una obligación apoyar a Cuba en medio de la profunda crisis energética que atraviesa la isla, tras la llegada de un petrolero ruso con unas 100,000 toneladas de crudo.
El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, defendió el envío como un acto necesario ante las carencias que enfrenta el país caribeño.
“Rusia considera que es su deber no permanecer al margen y brindar la asistencia necesaria a nuestros amigos cubanos”, afirmó el funcionario ante la prensa rusa.
Peskov insistió en que la ayuda responde a necesidades básicas del país bajo un escenario de fuertes restricciones externas.
“En condiciones de un bloqueo severísimo, nuestros amigos cubanos necesitan productos derivados del petróleo y petróleo crudo; esto es necesario para el funcionamiento de los sistemas de soporte vital en el país, para la generación de electricidad, para brindar servicios médicos o de otro tipo a la población”, explicó.
Un envío en medio de la crisis
El pronunciamiento del Kremlin coincide con la llegada a Cuba del petrolero ruso Anatoli Kolodkin, que se encuentra a la espera de descarga en el puerto de Matanzas, según informó el Ministerio de Transporte de Rusia.
El buque transporta unas 100,000 toneladas de crudo -equivalentes a cerca de 730,000 barriles- en lo que Moscú ha calificado como ayuda humanitaria.
Se trata del primer envío de petróleo a la isla en tres meses, tras la interrupción de suministros desde países como Venezuela y México, en medio de presiones de Washington.
Desde el 9 de enero, Cuba no había recibido cargamentos de este tipo, lo que ha agravado una crisis energética marcada por apagones prolongados.
Aun así, especialistas advierten que el volumen recibido apenas cubriría alrededor de una semana o dos de consumo nacional.
Moscú confirma contactos con Washington
En un elemento clave del episodio, el propio Kremlin reconoció que el envío no fue una decisión unilateral.
“Este tema se planteó con antelación durante los contactos con nuestros homólogos estadounidenses”, reveló Peskov, confirmando que Moscú discutió previamente con Washington la posibilidad de realizar estos suministros.
El reconocimiento sugiere que Estados Unidos no solo estaba al tanto del envío, sino que permitió su ejecución en determinadas condiciones, en línea con una política de control selectivo sobre el flujo energético hacia la isla.
El presidente Donald Trump había adelantado esa postura al declarar este domingo que no se opondría a envíos puntuales.
“Si un país quiere enviar algo de petróleo a Cuba, no tengo problema con eso”, afirmó, restando además impacto al cargamento.
Presión, sanciones y crisis energética
El arribo del crudo ruso ocurre en un contexto de creciente presión de Estados Unidos sobre el gobierno cubano.
El pasado 29 de enero, Trump firmó una orden ejecutiva que declara una “emergencia nacional” por la supuesta amenaza que representaría Cuba para la seguridad estadounidense.
La medida incluyó sanciones adicionales y la imposición de aranceles a países que suministren petróleo a la isla.
Washington acusa al gobierno cubano de alinearse con países considerados hostiles y de permitir presencia militar y de inteligencia de Rusia y China, señalamientos que La Habana ha rechazado categóricamente.
Desde Cuba, el gobierno calificó estas acciones como prueba de “la naturaleza fascista, criminal y genocida” de la política estadounidense.
El envío de petróleo ruso a Cuba ocurre en un escenario internacional complejo, donde convergen la crisis energética de la isla, las sanciones de Estados Unidos y las propias dificultades de Rusia para exportar crudo en medio del conflicto en Ucrania.
Más allá del discurso humanitario del Kremlin, el episodio refleja un delicado equilibrio: Moscú reafirma su apoyo a La Habana, mientras Washington mantiene la capacidad de permitir o restringir el flujo energético.
En ese contexto, la llegada del Anatoli Kolodkin no solo alivia temporalmente la escasez de combustible en la isla, sino que también evidencia hasta qué punto la supervivencia energética de Cuba depende hoy de decisiones externas en un escenario marcado por tensiones globales.
Archivado en:
