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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que está considerando seriamente la salida de su país de la OTAN, en medio de crecientes tensiones con sus aliados europeos por la falta de apoyo en la guerra contra Irán.
En una entrevista reciente con The Telegraph, el mandatario calificó a la alianza militar como un “tigre de papel” y cuestionó su utilidad estratégica para Washington.
Las declaraciones llegan tras la negativa de varios países miembros de la OTAN a participar en operaciones para reabrir el estrecho de Ormuz, bloqueado por Teherán durante semanas.
Por esta vía transita cerca del 20 % del petróleo mundial, y su cierre ha disparado los precios energéticos y aumentado el temor a una recesión global.
Trump expresó su frustración con lo que considera una falta de reciprocidad por parte de Europa. Según dijo, Estados Unidos ha respaldado históricamente a sus aliados, incluso en conflictos como el de Ucrania, pero ahora no recibe el mismo nivel de compromiso. “Ellos no estuvieron para nosotros”, afirmó.
El secretario de Estado, Marco Rubio, reforzó esa postura al señalar que la relación con la OTAN podría ser “reexaminada” una vez concluya el conflicto con Irán.
Rubio criticó que algunos países no hayan permitido el uso de bases militares para operaciones estadounidenses, lo que, a su juicio, evidencia un desequilibrio en la alianza.
Las críticas de Trump también se dirigieron al Reino Unido y a su primer ministro, Keir Starmer, cuestionando la capacidad militar británica y su falta de implicación en el conflicto. Las declaraciones reflejan un deterioro en las relaciones transatlánticas en un momento de alta tensión internacional.
La posible salida de Estados Unidos de la OTAN supondría un giro histórico en la política exterior del país y pondría en duda el futuro del bloque, especialmente en lo referente al principio de defensa colectiva.
Aunque este mecanismo solo se activa en caso de ataque a un miembro, la crisis actual ha reabierto el debate sobre el papel real de la alianza en conflictos globales.
En este contexto, la Casa Blanca anunció que Trump ofrecerá un discurso a la nación para comunicar una “importante novedad” sobre la guerra en Irán, lo que ha aumentado la expectativa sobre un posible cambio de rumbo en el conflicto.
Por su parte, Rubio, aseguró que la “meta” está cerca y respaldó la idea de que Estados Unidos podría retirarse en un plazo de “dos o tres semanas”.
Aunque Trump afirmó que la operación militar logró un “cambio de régimen” en Irán —algo que, según dijo, no era el objetivo inicial—, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, advirtió que las acciones militares aún no han concluido y que la caída del régimen iraní podría ser solo cuestión de tiempo.
Trump sostiene que el objetivo de la guerra es impedir que Irán desarrolle armas nucleares y asegura que el conflicto podría resolverse en pocas semanas. Entretanto, la incertidumbre sobre la OTAN añade presión a un escenario internacional ya marcado por la inestabilidad.
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